jueves, 15 de marzo de 2012

Reseña. Sobre Políticas Estéticas. Jacques Ranciére

Investigación

SOBRE POLÍTICAS ESTÉTICAS


Título del libro: Sobre políticas estéticas
Autor: Jacques Ranciére
Año de publicación: 2005
Editorial: Museud'Art Contemporani de Barcelona Universidad Autónoma de Barcelona. España



Este libro ahonda en las necesidades, dinámicas y problemáticas de la sociedad actual, las cuales han dejado de hacer parte de una democracia radical sino de una defensa y supervivencia misma a esa democracia establecida y aún existente. En este caso el autor extiende sus ideas sobre la sociedad contemporánea a través de la mirada del arte y su papel como actor político. Pues, según el Prólogo de este libro escrito por Gerard Vilar, el arte siempre ha tenido ese sesgo político por sus revelaciones a veces eticamente peligrosas y engañosas para el orden político, razón por la cual antes del romanticismo, éste había sido sometido al poder hegemónico establecido de ese entonces[1].

En algunos casos podemos ver como las instituciones se quedan un paso detrás de las dinámicas culturales y artísticas, es decir, de lo que acontece en la vida misma, tratando muchas veces de restringir y frenar el libre desarrollo de la sociedad por mantener el orden y el poder. Ante estos casos el arte debe responder en su naturalidad, mostrando su actuar político como revelador de la vida misma. Es así como en la sociedad contemporánea las nuevas formas del arte se acercan cada vez más a la denominación de Nicolas Bourriaud de arte relacional[2], el cual se acerca y da más importancia a las relaciones que se establecen entre los sujetos y la vida cotidiana.

Teniendo en cuenta esta pequeña contextualización Rancière propone dos teorías sobre el presente post-utópico del arte contemporáneo:

  • En primera instancia propone alejarse de radicalismos en la investigación y las creaciones artísticas y de las utopías estéticas que se encuentran unidas a los grandes proyectos totalitarios o la estetización mercantil de la vida. Como por ejemplo, la instauración de un “ser en común” previo a una forma política particular,  que permite a través de la obra acercar lo sublime a una idea desde lo cotidiano o comunitario o por otro lado,  como según Lyotard[3] afirma, que “el arte moderno tiene la misión de dar testimonio de que hay cosas irrepresentables” lo que logra cautivar en la singularidad y condenar aquellas expresiones al olvido o a la mercantilización de aquellas formas de estetización.

La sociedad contemporánea es un bazar diverso de valores muchas veces irrepresentables por el carácter singular que el mismo hombre le da, al ser relatados y destacados ganan representabilidad en el valor de lo colectivo impulsando un sentido de comunidad. Así, desde las minorías o pequeños nichos en los que el 
individuo logra involucrarse y representarse, se vigoriza y refuerza una pequeña comunidad.

Así, el arte que pretendía cambiar el mundo pasa a ser un arte modesto en cuanto a la afirmación de la singularidad de sus objetos, que da un nuevo uso y modifica la visión y actitudes que se tienen frente al entorno colectivo.

Estas micro-situaciones que reflejan el diario vivir de la sociedad misma tienden a crear a través de este lenguaje casual, nuevos lazos entre individuos que invitan a la confrontación, participación y el compartir de las ideas.

  • La segunda teoría se enuncia a través de formas modestas de micropolíticas un poco más próximas a las del Estado. Mientras que en la primera el arte se opone ante el Estado a través de su cotidianidad misma.

Así, la estética relacional no pretende ver al arte como el ente que cambiará el mundo pero si le ve como fin, el construir espacios y relaciones para reconfigurar material y simbólicamente el  territorio común. Es de esta manera que sin importar las técnicas, materiales o dispositivos propios de las diferentes artes hay una convergencia hacia una misma idea y práctica del arte como una forma de hacer uso u ocupar un espacio en el que se redistribuyen y repiensan las relaciones entre el arte, la cultura, el espacio y el tiempo.

En este sentido Rancière afirma que el arte no es político por los mensajes o sentimientos que exprese ni por la representación de la sociedad misma; sino por la distancia que guarda en relación con estas funciones y el uso que hace del tiempo y espacio que este mismo establece. Así la función política del arte, según Rancière, se resume en la división de lo sensible[4], aquello que consiste en practicar una distribución nueva del espacio material y simbólico, introduciendo sujetos y objetos nuevos que hacen visible lo que antes no lo era.

El libre juego[5] que propone Rancière es el fruto que obtiene el arte al ser un producto de la ociosidad y la indiferencia, las cuales muestran de manera nada pretenciosa una realidad. Es este libre juego el que permite a muchos jóvenes hoy en día mezclar sus hobbies con el trabajo mismo, el cual como producto de la informalidad y difícil consecución de empleos se ha vuelto la salida tentativa de muchos y en la que han encontrado nuevas experiencias y herramientas de trabajo. Es el libre Juego el que en la postmodernidad genera una revolución política en la medida que genera nuevos usos de algunos espacios y tiempos específicos que dejan ver realidades antes no visibles y más cercanas o comunes.

El juego libre implica a su vez una división de lo sensible, una apreciación del arte no por su técnica sino por aquella forma sensible heterogénea que ha encontrado un uso del juego en la realidad que le subyace.
De esta forma la tarea de la educación estética pretende crear las ideas sensibles dentro de un tejido vivo de experiencias comunes tanto de la élite como del pueblo, en el cual el arte enmarcado en esa apariencia libre, a pesar de la revolución que puedan generar sus ideologías, jamás podría llegar a ser tildado de totalitario, pues enmarca dentro de sus pugnas un sentido autónomo y de libre juego que le impide aferrarse  a un poder que se encuentra totalmente distribuido y desinteresado.

El ocio y el desinterés son un determinante en la prolongación de estas comunidades que se adhieren al libre juego en un determinado momento y digo, determinado momento porque al cambiar las necesidades o el común de la comunidad desvanecerá en el tiempo o será puente en la construcción de una nueva forma estética de representación del tiempo y el espacio cambiantes al cual se ha llegado a través de la deriva efecto del ocio. En este sentido se suprime la noción de rebeldía y se ve como un desarrollo continuo que genera cambios constantes que modifican el uso de aquellos espacios y tiempos específicos según las necesidades de la comunidad misma. Para este entonces es válido como posición subversiva en el arte el no tener una posición. Sin embargo, el régimen estético siempre ha vivido de la tensión entre contrarios y es así como la no negación puede ser contraria a la negación misma y de ahí saltar a la afirmación y es así como el arte en la postmodernidad se renueva  a partir de los contrarios.

La heterogeneidad estética tiene que entenderse bajo las dinámicas de la sociedad actual, puesto que todas sus medidas sean pasivas o rebeldes tenderán a ser tomadas por el Estado, el mercado, la moda y demás, para sacarles provecho. Es ahí cuando el arte da un vuelco, toma otra posición y defiende celosamente esa línea existente entre el mundo sensible y la corroída sociedad. Por esta razón el arte en la postmodernidad debe ser cambiante y contradictorio para solo así funcionar en respuesta negativa a la sociedad y escabullirse para evitar ser atrapado por ella.

Así, Las políticas de la estética que habla Rancière permiten que renazcan en el espectro del arte las posibilidades de lo crítico para llenar al arte de un nuevo valor que lo vuelva más complejo y tenga un aporte político en la sociedad. De esta manera Rancière habla sobre las dos grandes políticas de la estética[6]: la política del devenir-vida del arte como construcción de nuevas formas de vida común que encajan en una realidad aparte y, la política de la forma rebelde como resistencia a cualquier transformación en forma de vida; tendrán ambas que ver con el “arte crítico” el cual propone hacer conscientes los mecanismos de la dominación para transformar al espectador en actor consciente de la transformación del mundo.

En cuanto a esto, a mi parecer, hoy en día son estos actores los que a través de las dinámicas de consumo del arte han empezado a comprender que como espectadores del arte también tienen derecho a su libre contemplación a la cual muchos artistas, sobre todo los abanderados de las instituciones de la cultura, los que de alguna manera no se han dedicado al arte por el arte, sienten como amenaza la exigencia de aquellos derechos, porque el arte debe pensarse no solo desde la posición de su creador si no de quien una vez creada la obra, le admira. Pues el artista debería saber que renuncia a los múltiples significados, usos y efectos del arte mismo, una vez su obra es creada, pues esta deja de ser de su propiedad para ser pública e interpretada a la libertad de los ojos de quien la admira.

Entonces, así como el arte puede ser valorado también puede ser despreciado por la indiferencia y sumisión de sus espectadores, en el segundo caso será porque noven en la obra un derecho del cual pueden apropiarse y así habrá una ausencia del sentimiento positivo, de una capacidad de transformación de la vida misma. Es por esta razón que en el arte son tan importantes el artista como el que está del otro lado contemplando, pues será solo a partir de esta relación que podrá llegar a mantener la llama encendida.
Así, según Rancière podemos entender la Estética de la política como los modos de creación disensuales de escenas y personajes, de manifestaciones y de enunciaciones que se distinguen y oponen a las creaciones del arte. Y por otro lado, las Políticas estéticas, como la lógica del arte que se convierte en vida al ser suprimido por el mismo y la lógica del arte que hace política con la condición de no hacer política en absoluto.

Problemas y transformaciones del arte crítico.
El arte crítico se conforma de la tensión entre el arte que empuja a la vida y la tensión que separa la sensorialidad estética de las otras formas de experiencia sensible, es una búsqueda sensible entre opuestos y no opuestos, una tensión constante entre la cotidianidad y la universalidad. En este sentido el collage logra mostrarnos las dinámicas del mundo moderno, pues el collage como el encuentro de los mundos heterogéneos, es el hallazgo surrealista del paraguas con la máquina de coser que se manifiestan contra la realidad del mundo cotidiano que con sus hallazgos encuentra el poder soberano del sueño y el deseo. La política del collage se funda en el vínculo entre dos mundos ajenos, su aproximación y comprensión de la realidad a través de su distorsión personal y soñadora que atraviesa las fronteras que los separan para que puedan ser relacionados el arte con  la política y la cotidianidad.

La sociedad del capitalismo y el mercado excluye constantemente objetos y formas, que encontrados por artistas vuelven a cobrar un significado, es una acto político en el que el ready-made es el paisaje inspirador del artista, un lugar saturado de imágenes y mundos los cuales a través del collage son cosidos u apropiados por el artista formando nuevas estructuras de pensamiento y apreciación de la vida misma. Así el paradigma de los opuestos entendido no como rivalidad si no como metamorfosis, se constituye como una tercera vía de una micro política del arte, muchas veces permeada por un delgado hilo de humor al cual los artistas suelen apelar con facilidad hoy en día.

En el mundo actual se deslizan aquellas provocaciones polémicas que dieron de que hablar en imágenes nuevas de composiciones heterogéneas, las cuales Rancière clasifica en 4 diferentes estrategias de creación artística con consecuencias en lo político:

  • La primera será el jugar con lo “indeterminado”, donde la obra libremente provoca indeterminaciones con las cuales cualquiera puede jugar y pretende en fin último agudizar la percepción o desciframiento de signos y la fragilidad de los procedimientos de lectura de los mismos en el placer que causa la experimentación de jugar con lo indeterminado.

  • La segunda será el juego que logra que se cree un “inventario”, logrando a través de retazos repoblar el mundo de las cosas colocándolo como archivo al servicio de la comunidad con el fin de que éste mundo de las cosas de nuevo sea apropiado por la comunidad y se construyan a partir de ahí nuevos significados y realidades.

  • La tercera estrategia utiliza la invitación o “el encuentro” donde se aprecia el arte relacional, el cual propone crear no objetos si no situaciones con las cuales se pueda interactuar.
  • Por último, La cuarta será “el misterio” que da fe de una co-presencia de imágenes heterogéneas y usos antes dados.


Entonces, teniendo en cuenta estas nuevas formas, las exposiciones de arte se convierten en misceláneas testimonio de una democracia en el arte que refleja la complejidad del mundo sin tratar de desenredarle sino mostrándola como evidencia de varios mundos conectados a través de la obra. Sin embargo, el arte debería invitar más, no solo a conocer esa visión de mundo ni a desenredarla, sino a darle un sentido alguno, es decir a enriquecerla y a reflexionar a partir de ella.

Estado de la política - Estado del arte
En la política siempre hay disenso por la división de lo sensible, siempre habrá polémica y un ente regulador o como llama Ranciére, Policía; el cual actuará para mantener el orden. Por otra parte, el arte permite la libertad misma de la política a través de la creación de formas indecisas representadas en la crítica de la autoridad, el juego sobre la ambigüedad misma de la relación crítica con los íconos, los estereotipos y el trabajo para redefinir unas referencias de mundo común y actitudes comunitarias.

Es por esta razón que a pesar de la tolerancia, los diferentes puntos de vista, que generan polémica; siempre existirán en la medida de que a través de la acción se aviva el sentimiento que nos recuerda que estamos vivos. El consenso solo anula todas las multiculturalidades y homogeniza la cultura privándola de descubrir nuevas posibilidades e identidades que le recuerden que “estamos vivos”.

Es de gran importancia tener cuidado con el deber político del arte y la comunidad o el pueblo mismo, para no caer en el consenso al intentar ver al pueblo como el excluido que ignora el arte y al que el arte debe hacer sensible y es ahí donde los objetos del arte relacional como vehículo social deben ser reconsiderados al no tratar de desarrollar proyectos culturales que luchen contra la exclusión, pues el ser parte de una mini comunidad en la actualidad, es decir autoexcluirse de la masa, ya es un beneficio; sino entonces más bien pensar como comunidad en desarrollar proyectos que permitan luchar contra la dominación, es decir generar espacios donde estas comunidades puedan actuar políticamente con capacidades subjetivas de acción. Es decir generar espacios materiales de circulación de personas y objetos disensuales o diversos, introduciendo en ellos un tema suplementario o contradictorio.

En este espacio, es “el inventario” que propone Rancière el que puede ser utilizado para representar y archivar un sinfín de mundos y formas que pueden ser apropiadas por otros al ser contradichas, reestructuradas, generar alianzas o incluso enemigos que permitan dejar en los otros un interrogante y un recuerdo que sirva como material para contraponer o reforzar esa forma de pensamiento, es decir, forjar desarrollo e innovación, “el inventario” está basado en la política del compartir no con todos (Global) sino con el que quiera, es dejar a disposición de otros lo que se suponía como nuestro, es acercar alianzas y tener de cerca al enemigo, para poder actuar frente al mismo. Cada cosa ocupa un lugar en el mismo y el ordenar o recopilar no tiene por qué ser contrario a la indeterminación puesto que el orden puede ser también un caos y depende de la subjetividad misma con la que se le aprecie.

Los espacios del arte
Hablar de espacios del arte no implica simplificarlo a los modos de presentación sino que implica el espacio del arte mismo contenido y contemplado desde cualquier punto de vista en donde se define diversas clases de transacciones de la experiencia estética como el programa cultural /educativo, en el cual es necesario salirse de los opuestos como ocio y trabajo, dentro y fuera, alto o bajo, arte y no arte, pues lo que se debe buscar como fin último es crear espacios alternativos a estos extremos,  para descubrir nuevos disensos, nuevas maneras de luchar contra el consenso, lo cual descentraliza el poder permitiendo generar constante innovación y desarrollo desde lo anónimo y lo local que permita la interacción y distribución de esa información de manera global.

Política y estética de lo anónimo
El desarrollo y la innovación en el arte al crearse desde una política del anonimato adquiere una mayor consistencia debido a su misma ausencia, pues uno de los problemas y vacíos más grandes de la sociedad actual es la fama, vivimos en un mundo neurótico que empecinado busca el obtener o representar una imagen importante, en vez de hacer cosas importantes, por eso es está misma ausencia del anonimato la que dobla el valor, la credibilidad y el sostenimiento del arte en la creación de mundo. La imagen y la fama entretienen y despistan la esencia de la obra.


[1] Página 9. Prólogo del ensayo “Sobre Políticas Estéticas” de Jacques Rancière. Museud'Art Contemporani de Barcelona Universidad Autónoma de Barcelona. España. 2005
[2] Estética Relacional. NicolasBurriaud, Ediciones Los sentidos/ Artes Visuales. 2006. Argentina.
[3]Jean-François Lyotard. Filósofo francésreconocido por su introducción al estudio de la postmodernidad a finales de 1970.
[4] Página 19. Tomado del ensayo “Sobre Políticas Estéticas” de Jacques Rancière. Museud'Art Contemporani de Barcelona Universidad Autónoma de Barcelona. España. 2005
[5] Página 21. Tomado del ensayo “Sobre Políticas Estéticas” de Jacques Rancière. Museud'Art Contemporani de Barcelona Universidad Autónoma de Barcelona. España. 2005
[6] Página 37. Tomado del ensayo “Sobre Políticas Estéticas” de Jacques Rancière. Museud'Art Contemporani de Barcelona Universidad Autónoma de Barcelona. España. 2005

viernes, 2 de marzo de 2012

BARRIO HORIZONTES



A través del libro Y la palabra se hizo barrio: Recuperación histórica del barrio Horizontes. para sus autores, la importancia de las historias deriva en la fuerza que estas tienen respecto al contexto de la época y sus costumbres propias, en las cuales se rescata la vida tranquila y rural que después de los años 50 cambió totalmente de manera agitada con el crecimiento desmesurado y rápido de la ciudad, cambiando sus dinámicas y dejando en el olvido la forma en como de manera comunitaria existía un apoyo para el desarrollo y mejoras en la calidad de vida de sus habitantes.


Ver Los invisibles en un mapa más grande


El barrio Horizontes se encuentra ubicado en el sector de El Codito, desde la calle 175 hasta la calle 190 y desde la carrera 7ª hasta la carrera 2 este.

La historia del Barrio se remonta a la finca Horizontes propiedad del señor Arturo Manrique, la cual la cuidaban el señor Roberto Duarte y Elsa Eslava. A finales de los años sesenta murió Manrique, heredándola su hijo Álvaro quien se la vendió al señor Domingo Cristancho.

Para la mayoría de los habitantes de este barrio entre ellos, los más jóvenes la figura del señor Cristancho les es muy conocida debido a que este señor fue el que empezó a lotear la finca, vendiendo lotes de manera pirata ya que no contaban con vías, ni servicios públicos y así fue como la mayoría del barrio compró estos lotes con unas promesas de venta y no escrituras debido a la inconformidad legal y a su inocencia.

Esta fue la primera necesidad que tuvieron sus habitantes para organizarse comunitariamente y recuperar las tierras que con tanto esfuerzo compraron para como muchos de sus habitantes afirman “poder meter cabeza en un lugar propio”.

Sin contar las miles de formas que inventaban para lograr acceder a los servicios públicos en el barrio así fuera de manera pirata, como es el caso del agua, la cual tomaban del tanque de San Antonio e iban a lavar en la Quebrada de la 173 con 7ª, a la que le dicen Zaraus. (Pantoja, 2000). Lugares que con el tiempo a través de la conexión de mangueras que ellos mismos instalaron, lograron traer el agua directamente al barrio.

Sin embargo, las investigaciones hechas en el año 1997 en el barrio Horizontes, publicadas en el libro “Y la palabra se hizo barrio” concluyen que: 

“Ahora cuando se cuenta con los servicios públicos domiciliarios, una pequeña infraestructura de educación, la pavimentación de las vías principales y el auge del comercio, todo ello resultado de la organización comunitaria, pareciera que esos lazos de solidaridad se hubieran extinguido con el tiempo y las conquistas de la lucha cotidiana colectiva… A mayor número de beneficios menor unidad de la comunidad.”


Parece ser que con el crecimiento demográfico, la visión de comunidad se desmoronó, los nuevos habitantes que antes eran unos cuantos desconocidos pasaron a superar el número de los conocidos y vecinos de toda la vida. Ahora son más los que no se conocen, los que no comparten los mismos problemas que los aquejan y los que antes lo hacían, ahora dejaron de sentir tan suyo aquel territorio por el que años antes lucharon como barrio.

lunes, 27 de febrero de 2012

Reseña. Postproducción, Nicolas Bourriaud

Investigación


El proyecto de investigación “Construcción de espacios de ciudadanía e inclusión social alrededor de las artes, la libre expresión y la creatividad en la Localidad de Usaquén” está enfocado a trabajar, las artes plásticas, el performance y las instalaciones; razón por la cual en esta obra de Bourriaud podemos encontrar un análisis de  las artes visuales más representativas de los últimos años que amplifican y extienden el concepto del ready made elaborado por Marcel Duchamp.

El interés de esta reseña es no solo comprender las dinámicas actuales que el arte contemporáneo abarca si no conocer algunos ejemplos que a modo de collage pueden servir como influencia a la hora de la creación misma durante el proyecto.




POSTPRODUCCIÓN, 

NICOLAS BOURRIAUD

Título del libro: Postproducción
Autor: Nicolas Bourriaud
Año de publicación: 2009
Editorial: Adriana Hidalgo editora, Buenos Aires.

La postproducción se abre como un recurso que a través de los nuevos medios y materiales preexistentes se realizan obras mezclando y combinando diferentes elementos, respondiendo así a la multiplicación de la oferta cultural y la inclusión dentro del mundo del arte de formas que antes eran ignoradas o despreciadas.

En la propuesta de la postproducción Bourriaud la pregunta del artista ya no es ¿qué es lo nuevo que se puede hacer? sino ¿Qué se puede hacer con? Así, la importancia del arte actual no reside en su significado sino en su uso impersonal y colectivo de las formas que viene siendo un acto de micropirateria en el que al igual que en los Mercados de las Pulgas el artista recicla y de manera caótica reorganiza la producción del pasado de manera colectiva, renovando y dotando de múltiples contribuciones culturales a esos objetos o formas victimas del arte, los cuales pasan de ser simple objetos a utilizarse como soportes de experiencias.

Este reciclaje que según Bourriaud implica una navegación por la historia de la cultura, también puede dotarnos de materiales más cercanos para trabajar con la comunidad y que reflejen su identidad. Además implica unos grados de entendimiento y relación entre artistas completamente diferentes a las del siglo pasado en las que la lucha por el reconocimiento y los derechos de autor eran una predominante. Hoy en día la supervivencia del artista mismo es la abolición de la propiedad de las formas y mas bien se incursiona de manera activista en la relación de un compartir de materia prima que permita renovar constantemente la realidad que se agota en la cotidianidad de la globalización y los medios masivos. De esta manera existe un desvío artístico en el que ready made tiene un uso político y el usuario de las forma se comporta como un consumidor inteligente y subversivo. Así, lejos de la lucha por el reconocimiento, se generan encuentros que resultan ser más importantes que los individuos que los provocan.

Así, los proyectos culturales modernos que utilizan el arte moderno se vuelven un juego con las formas más participativo y enriquecedor en el que la superproducción y postproducción ya no es vivida como un problema sino como un ecosistema cultural. Estas formas son utilizadas como escenarios en el que el artista moderno planifica el presente mismo utilizando esos elementos para construir espacios alternativos y diversos.

 De esta manera, las exposiciones dejan de ser los resultados para convertirse en el lugar de la producción, desprogramando el orden natural para reprogramarlo a través de la creación, cambiando el orden mismo del arte en el que interpretar el mundo no basta sino que hay que transformarlo. Sin embargo, el lugar de esos hechos no es un espacio profesional y sofisticado, con la evolución de herramientas tecnológicas y el internet los espacios de creación y transformación del mundo se dan a través de la vida doméstica desde la cual el empleo a través del hacking y la utilización del tiempo libre son las cualidades de los artistas modernos. De esta manera el caos y y el ocio es estimulado de manera productiva. Tema que en los proyectos culturales representa una estrategia y facilidad grandísima a la hora de generar un autosostenimiento en el tiempo y productividad de los participantes.


En este orden de ideas el artista contemporáneo es capaz de manipular, volver a presentar o poner en una nueva escena a través de:

  • Tomar como materia prima obras ya existentes reprogramando sus significados e incluyendo al público como creador de la obra misma.
  • Habitar estilos y formas historizadas que ya en el imaginario social representan algo y adaptar estas estructuras a sus problemáticas personales, incluso llegando a duplicar secuencias enteras de obras ya existentes. Como por ejemplo, Sarah Morris emplea en su pintura la grilla a fin de describir la abstracción de los flujos económicos.
  • Hacer uso de las imágenes: de este modo cualquier recurso visual y audiovisual es víctima de re significación o adaptación de estos artistas.
  • Algunos no se complican y hacen uso de la sociedad misma como un repertorio de formas con las que se puede jugar generar un concepto diferente.
  • Algunos utilizan las tendencias actuales de la moda y los medios masivos para crear sus propias obras.
  • No piensan la exposición en términos de formas u objetos sino de formatos de representación de lectura del mundo.
  • La lectura de las imágenes de la obra se vuelve una imagen misma y así infinitamente.
  • El entorno tecnocultural emergente suscita el desarrollo de nuevas clases de arte que ignoran la separación entre emisión y recepción, la composición y la interpretación.
  • Se libran de la historia del arte y recurren a ella como una especie de diversión, tratándola como un espacio de pura irresponsabilidad.


A simple vista este tipo de dinámicas y relaciones muestran una apropiación y desarrollo del arte moderno con una tendencia ecléctica sin bases ni formas, sin embargo, si los artistas se entregaran al “eclecticismo del consumo” sirven a los intereses del “mundo tecnocientífico y posindustrial” y faltan a su deber crítico. Entonces, la línea del arte moderno es demasiado delgada por lo cual la tarea del siglo XXI se encamina a la posibilidad de reescribir la modernidad, sin partir de ceros ni quedarse atiborrado por el almacén de la historia sino inventariar seleccionar, para posteriormente utilizar y recargar.

Es así como se debe entender y comprender el arte moderno, pensando que las obras proponen escenarios y el arte es una forma de uso del mundo en el que existe una negociación infinita entre los diversos puntos de vista. No hay un fin en el arte moderno, el enriquecimiento y conocimiento del mundo es infinito.

lunes, 20 de febrero de 2012

Diarios de Campo. La Ruta del Tren


Es increíble ver en estos días la vía férrea que atraviesa a Usaquén, aquel Tren que algún día trajo el progreso a la Localidad hoy es un lugar inseguro y descuidado, donde rondan los ladronzuelos y vamos a botar lo que no nos sirve.

Me pregunto cómo se verá la carrilera desde el Tren, ¿Será que desde adentro no se alcanza ver la basura sobre la vía o no nos sentimos intimidados frente a la presencia de personas de poco fiar? Nunca he tomado el Tren Turístico de la Sabana que atraviesa la Localidad y la mayoría de los habitantes de Usaquén tampoco han participado de esta experiencia.

Estación de San Antonio
Calle 180 con Avenida   Novena
Hay lugares de la carrilera en Usaquén que no conozco y no me atrevo a caminar a solas, ni tampoco tengo los $40.000 que se necesitan para el tiquete de ida y vuelta en el tren. Esta carrilera puede llegar a ser un espejo de la Localidad, admirar la Estación de Usaquén en la calle 116 y compararla con la Estación abandonada de San Antonio en la Calle 180 puede arrojar muchos datos sobre los espacios de reconocimiento y exclusión social en la Localidad.

Queriendo romper la brecha entre el Tren capaz de recorrer este tramo cada fin de semana, llamé a algunos jóvenes que he conocido de la Localidad y los invité a acompañarme a viajar por la vía férrea, pero esta vez no en tren sino en bici, desde donde si se siente la amenaza de la inseguridad y se ve la basura que afea nuestro plan turístico de domingo.


Nos vimos un domingo en la Estación del Tren de Usaquén y desde ese punto salimos a rodar sobre toda la vía férrea. Ese día llegaron todos los jóvenes que habían sido invitados: María José y Santiago, gestores culturales del grupo Casa Entrecomillas y quienes viven o han vivido varios años por la Localidad; Yako y Harvey, raperos del barrio El Codito; además de Ariel y Andrés, compañeros de la Universidad que viven en Cedritos.

La idea era saber que percepción tenían ellos sobre la carrilera y su entorno a medida que avanzábamos y dialogar acerca de los espacios que tienen o no los jóvenes como actores sociales y la falta de garantías para incluirlos como importantes en la creación de desarrollo y sociedad. Además, descubrir lugares que posiblemente pudieran ser interesantes para intervenir más adelante con sus proyectos o ideas de arte.

Comenzamos la ruta  tomando “La Ciclovía” desde el puente de la calle 116, el cual nos llamó la atención por ser un lugar en el cual nadie quiere estar, pues es oscuro, huele feo y es inseguro. Al seguir derecho hicimos un stop en el Parque Cedritos, vimos futbol, un grupo de Capoeira y chicos en las rampas montando tabla, patines y bicis, nos gustó la dinámica cultural y sana del lugar.

Estación del Tren de Usaquén - Calle 116 con Avenida Novena
En frente Centro Comercial Santa Ana.
Seguimos adelante con la ruta, llegamos al barrio Babilonia donde queda la Casa de la Cultura de Usaquén y justo frente a él vimos un lugar de abandono con muchos recursos para poder ser recuperado a través de actividades artísticas o culturales. Después de la calle 170 el camino se volvió una trocha, el movimiento esquizofrénico de la ciudad se aplacó y por fin pudimos alimentar nuestros pulmones con aire fresco y relajarnos con el olor a boñiga de vaca. Era todo un paseo, hacia la calle 180 cerca a la Estación de Tren de San Antonio, nos sentamos en un parque y aprovechando el sol de la tarde, hicimos picnic de sánduches y aprovechamos para hablar acerca de los temas propuestos desde un principio: ¿Cómo es su relación con los adultos? ¿Qué le brindan los jóvenes a la sociedad? ¿Cómo intervienen con su arte y actividades culturales? ¿Qué opinan los demás de su trabajo? ¿En cuáles lugares se sienten cómodos trabajando  y en cuáles no?

A pesar de haber considerado que en un principio los jóvenes sentían un rechazo por parte de la población adulta al no ser considerados como actores sociales importantes en su comunidad, ellos al contrario no se consideran excluidos, sino diferentes. Creen que hay una gran brecha entre ellos y los adultos porque no los conocen, no saben qué es lo que hacen, qué música les gusta, a qué fiestas van, qué hacen por Internet o qué hablan con sus amigos y es por esta razón que los consideran distantes.

Picnic en Parque de la 182
Entonces, estos jóvenes en cierta medida comprenden el porqué de algunas de las actitudes de los adultos, las cuales pueden llegar a ser consideradas como excluyentes y a su vez, están muy interesados en que sus padres y familiares pasen más tiempo con ellos y los conozcan, incluyendo su forma de vestir, la música que escuchan y todo lo que hacen, lo cual consideran que los representa y los hace visibles en la sociedad.

Tienen una visión muy diferente a los esquemas que plantea el sistema, los critican y muchos han tomado alternativas de acción para escapar de ahí. Se consideran muy inteligentes y productivos en la sociedad, solo que ésta enmarcada en un sistema determinado, no puede ver sus productos por estar al tanto de la imagen que muestran (el cabello largo, los piercing, los tennis).

Por otro lado, no demuestran ningún tipo de credibilidad y confianza hacia los medios, creen que son culpables de hacer más grande esa brecha entre las generaciones, creen que tergiversan la información y que muestran una visión de mundo que no concuerda con la realidad. Además, sin importar la clase socio-económica a la que pertenezcan, se sienten intimidados o excluidos del mundo relacionado con el consumo, como lo son los sitios de fiesta o los centros comerciales,  lugares en donde sienten que las personas no se comportan como ellas mismas y están obligados a asumir un rol social falso para poder hacer parte de ese contexto. Entonces, consideran que más que el dinero es el consumo y los imaginarios que plantea el mercado, los medios y la publicidad; lo que separa y excluye a las personas.

Sin embargo, ellos han dejado muy en claro su posición, se consideran muy importantes como actores sociales, pues representan y son la voz de muchos otros jóvenes, no se conforman con lo que viven, constantemente tienen grandes ideas y analizan y argumentan los comportamientos de la sociedad misma buscando darle una razón a ciertas actitudes y realidades de la vida. Sin embargo, son conscientes que la disciplina y la responsabilidad es su talón de Aquiles.


Nos levantamos del parque y seguimos el norte, en la calle 189 se divisaba El Codito en la loma, Jacko y Harvey se despidieron junto con sus hijos quienes nos acompañaron durante todo el recorrido. El resto seguimos la ruta al norte para terminar rondando el Cementerio Jardines de Paz por un rato. En medio de la muerte, me vi rodeada de vida, supe que las juventudes no estábamos perdidas, que aún muchos no estaban de acuerdo con el mundo que vivimos y ya están tomando miles de represalias para revertirlo.

lunes, 13 de febrero de 2012

Los Invisibles en la Universidad Jorge Tadeo Lozano

Noticias

El día jueves 9 de febrero en la Universidad Jorge Tadeo Lozano se dio a conocer el proyecto de Investigación "Los invisibles" en una charla de la "Catedra de Creatividad" de la cual hicieron parte algunos grupos culturales que han venido participando de este proyecto para contar su experiencia.

Aquí pueden encontrar una lista de algunos "Invisibles" de Usaquén y sus proyectos.


  • Hamilton Mestizo - Grupo Huertópolis

Grupo Huertópolis:
Este proyecto cultural fue consolidado de la experiencia  y resultados que se tuvieron con el primer taller del proyecto investigativo “Los Invisibles” en el barrio Santa Cecilia.
 Considerados como un Grupo abierto de plantas y personas,  se dedican a la siembra de huertos urbanos caseros, que con un poco de ciencia de barrio o tecnología de “Hazlo tú mismo” no solo se vuelven objetos decorativos sino que tecnifican procesos de riego y cuidado del cultivo; todo esto como excusa para rescatar conocimientos populares acerca de las plantas y de las personas que las cultivan a través de reuniones en las que logran tener el espacio para tomar estas historias y compartirlas a través de su blog.
Participaron en la Elaboración de un taller de Huertos Verticales donde se sembraron entre 50 y 60 plantitas aromáticas, de especias y hortalizas.
Integrantes Huertópolis: Juan Felipe Pachón, Hamilton Mestizo, Jessica Sánchez

www.librepensante.org


  • Carol Avendaño y Christian Tavera - Emisora en Sintonía con mi Barrio (Barrio Santa Cecilia)

Emisora Comunitaria "En sintonía con mi Barrio":
Son un grupo de jóvenes habitantes del barrio Santa Cecilia (Baja) quienes junto con ayuda de la Fundación Manigua que opera en el barrio y de la cual hacen parte, crearon una emisora comunitaria radial, que funciona por medio de un sistema de altoparlante. Entonces con unos cuantos parlantes ubicados en ciertas cuadras de los barrios logran emitir sus programas de radio enfocados a la educación, la cultura, la integración comunitaria y la información de acontecimientos y noticias locales de su barrio.
A su vez, estos jóvenes fueron participes de uno de los talleres propuestos para la Investigación de "Los Invisibles" de donde surgió el Grupo Huertópolis, del cual también hacen parte, con el funcionamiento de una instalación de Huerto Vertical que funciona con un sistema de riego inteligente operado por un botón.
Integrantes: Shary Rocha, Carol Avendaño y Christian Tavera.



  • Nevardo Molina - Corporación Casa de la Cultura Usaquén

Corporación Casa de la Cultura de Usaquén:
Como un proyecto cultural de la Localidad de Usaquén nace de manera independiente la Corporación Casa de la Cultura de Usaquén, la cual cuenta con Programación artística, cultural y patrimonial, formación no formal, comunicación, investigación, capacitación y gestión.
La Casa de la Cultura de Usaquén no sólo ha sido un gran aliado en el acercamiento a la vida cultural de la localidad sino que también fueron participes compartiendo dentro de su programa de la Feria Decembrina, un espacio para realizar actividades culturales  dentro del marco de la Intervención artística de La estación de Tren San Antonio desarrollada como actividad del proyecto de Investigación “Los Invisibles”.



  • María José Olmos – Jardines Insurgentes – Casa Entrecomillas

Casa Entrecomillas:
Grupo cultural liderado por María José Olmos, quién es habitante de la Localidad de Usaquén, participó de una Intervención de la Estación de Tren San Antonio  de  con su proyecto “Jardines Insurgentes” ganador de la Convocatoria Distrital “Bogotá tiene talento”.
Su participación se basó en la re-significación del espacio abandonado en la Estación para transformarlo en un Jardín o Huerto llamativo pintado y organizado por la comunidad.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Historia de Usaquén

Investigación

A través de la historia de Usaquén podemos comprender el porqué de algunos de los arraigos de la comunidad y descubrir a través de los hechos el porqué de sus creencias, costumbres y comportamientos. El conocer los hechos nos permite tener una base sólida que argumente un diagnóstico de la Localidad y nos permita desarrollarlo más a fondo.

La historia de Usaquén es rica en hechos y determinantes que cambiaron el curso y estilo de vida de la ciudad, a través de ella podemos comprender no solo a los habitantes de la Localidad sino a los bogotanos.


RESEÑA SOBRE LA HISTORIA DE USAQUÉN


Título del libro: Comunidades y territorios: reconstrucción histórica de Usaquén.
Autor: Alcaldía Local de Usaquén. Fabio Zambrano Pantoja
Año de publicación: 2000
Editorial: Corporación Horizontes, Bogotá.


En Usaquén se asentaron los primeros pobladores de la sabana los cuales dedicados a las técnicas agrícolas y la alfarería se denominaban la “Cultura Herrera”, la cual podemos reconocer como nuestras primeras raíces. Tiempo después, los Muiscas llegaron al altiplano desplazando o absorbiendo a estos primero grupos agro-alfareros. Así, en el siglo XV los Muiscas ya se constituían como el grupo de lengua chibcha más importante en el altiplano.

Podemos notar que la agricultura en la Localidad es un patrimonio histórico invaluable que merece ser rescatado en la contemporaneidad a través de las dinámicas actuales de la agricultura urbana o de ciudad.

Por otro lado, estas comunidades indígenas Muiscas, en la organización social de su territorio,  los hijos guardaban una mayor relación con la madre y la familia de su madre que con el padre. Aplicado a la sociedad contemporánea en donde a muchas madres les ha tocado hacerse cargo o designarse como cabeza del hogar; es interesante analizar como las familias se desarrollan en base a un matriarcado. 

Antes de que llegaran los españoles, el lugar que hoy conocemos era conocido como Usaquén, y existen varias historias sobre el origen de su nombre y el significado. Algunos se inclinan porque la palabra es un vocablo Chibcha que significa, lodazal; lo cual nos lleva a pensar que lo que hoy conocemos como humedal de Torca se extendía por toda la Localidad.

Otros afirman que los indígenas de la época tenían la creencia de que la fortaleza y buena suerte de la edificación y sus moradores consistía en estar cimentada sobre carne y sangre humana.  Esta costumbre era propia de linajudos caciques, quienes gozaban del privilegio de vivir en mansiones cuyos mástiles de sostén guardaban bajo sus bases el cuerpo virginal de víctimas. 

A esta última se le llamaba Usaque, que etimológicamente, según la lengua chibcha, quiere decir: usa "debajo" y que, "palo o madero". Cuyos significados unidos daría "debajo del palo". Este título que entrañaba nobleza, linaje, honor y distinción, era concedido por el zipa o señor de Bacatá a los caciques de mejor prosapia en la aristocracia chibcha. Por eso se creen que el cacique de la tribu del cacicazgo se le conocía como “usaque” y habitaban las tierras ubicadas hoy en la Localidad de Usaquén.

Además de todas estas historias que pretenden armar un mito sobre la historia y esencia de Usaquén, existe un mito o relato fundacional que ha sido el que ha tenido mayor acogida y apropiación por los habitantes de Usaquén. Este relato argumenta que el nombre de Usaquén proviene de la princesa Usaca y significa “Tierra del sol” y la historia relata que después de que los soldados de Quesada sacrificaran al Zaque Tisquesusa en Facatativa, su hija Machinza huyó con su hermano Hama y su hermana menor Usaca y entre otros indios nobles, llegando a las tierras donde hoy se encuentra ubicada Usaquén.

Ahí, a pesar del odio que sentían hacia los españoles, un día se presentó el padre de Las Casas, en compañía del Capitán Juan María Cortés. A pesar de que Machinza ordenó a sus súbditos a disparar, Hama ya conocía al Padre de las Casas y le estimaba por lo que obligo a bajar la guardia. EL capitán Cortés quedo prendidamente enamorado de la princesa Usaca y con el tiempo logró conquistarla, siendo bendecidos por el Padre de las Casas, quien los desposó y fueron dados como pareja inmensos terrenos a los cuales Cortes Nombró Usaquén Tierra del Sol.

Investigaciones hechas por el grupo de historiadores que escribieron este libro no pudieron ser rectificadas. Sin embargo, estos relatos o mitos terminan por volverse símbolos para la comunidad y que existen en la memoria colectiva de la Localidad y por tanto representan un valor patrimonio invaluable.

En cuanto a la identidad, tal vez este tipo de relatos sea el lazo más cercano que tienen sus habitantes con sus antepasados, en el cual la princesa Usaca puede representar el pasado glorioso del pueblo Muisca, cuyo desarrollo se vio violentamente truncado por la llegada de los españoles.

Entrados el siglo XVII, se expide el documento de formación del resguardo de Usaquén como un resguardo indígena. Con el tiempo que los indígenas se mezclaban con negros y blancos, empezaron a surgir nuevas posiciones y derechos para los mulatos y mestizos; logrando que hacia el año de 1779 se aboliera la figura de resguardo, debido a que la cantidad de población indígena disminuyó considerablemente afectando a los españoles en los recaudos de tributación.

Estos indígenas fueron desterrados de sus propias tierras y enviados a Soacha donde tenían que volver a trabajar y compartir la tierra. Actualmente la Alcaldía de Usaquén reconoce esta historia y reconoce a Usaquén como lo que fue un resguardo indígena. Esto nos lleva a pensar que si, para la época los indígenas fueron desterrados al sur de la ciudad y les fueron transgredidos sus derechos, porque hoy, teniendo en cuenta que la población más pobre de Bogotá se encuentra hacia el sur de la ciudad, no hay una restitución por lo menos simbólica a este tipo de población.

Usaquén Bogotá - Escuela en el costado norte del parque central, calle 119 con carrera Sexta A.  Wikimedia Commons

 Para el siglo XIX las tierras de Usaquén se caracterizaron por la consolidación de la ganadería extensiva y de ahí nacen las grandes haciendas y casonas que hoy aún conocemos como es el caso de la Hacienda Santa Bárbara, Santa Ana o la Hacienda El Cedro, donde se encuentra hoy ubicado el barrio Cedritos. 

Hacia el norte de Usaquén se encontraba la Hacienda Fusca la cual agobiada por las deudas, terminó por escindirse en pequeñas propiedades al Igual que Tibabita, que terminó por convertirse en estancias medianas como Palermo, Las Pilas, La Floresta, Torca y El Codito.

Estos dueños de las haciendas y los grupos élite de la sociedad bogotana pasaban sus días de descanso en Usaquén tratando de distinguirse espacialmente del resto de los habitantes y buscando mejores condiciones de vida que la ciudad no les ofrecía. Es por esta razón, que principios del siglo XX, familias acomodadas de Bogotá empezaron a trasladar sus viviendas a Usaquén, siendo esta época  determinante en la pérdida del arraigo urbano y búsqueda de la tranquilidad del campo. Después de la mitad del siglo con el crecimiento acelerado de la ciudad, Usaquén dejo de ser un municipio, para hacer parte del perímetro urbano, constituyéndose como barrio.

Un determinante fuerte que permitió la urbanización de Usaquén fueron los medios de transporte y las vías. Con la construcción del ferrocarril, que llegaba a Zipaquirá y Chiquinquirá y con la construcción de la Estación de la Sabana, se logró que habitantes de Bogotá y de otros lugares de Colombia llegaran a Usaquén. Además la construcción de nuevas vías y avenidas permitió también la expansión de la Ciudad.

Estación del Tren Usaquén. Wikimedia Commons. Nils Öberg

Después de la segunda década del siglo XX no solo familias acomodadas y de clase media empezaron a trasladarse a Usaquén, sino que dueños de grandes terrenos al norte de la ciudad habían abierto canteras donde llegaban campesinos y habitantes de otros lugares de Colombia a trabajar en la extracción de piedra y arena. Estas personas con el tiempo y después de prohibidas y cerradas las canteras se asentaron en el norte de Usaquén, lo que hoy conocemos como los Barrios San Cristóbal, Barrancas, El Codito y Lijacá. 

A pesar de la explosión demográfica de la ciudad después de la década de los setentas, las costumbres y arraigos que tienen sus habitantes por la Localidad residen en el ambiente rural, lo cual podemos conservar a través de la Agricultura Urbana como un patrimonio histórico para sus habitantes.

lunes, 30 de enero de 2012

BARRIO ALTA BLANCA



A través del libro Alta Blanca: historias comunes - vivencias propias. Logramos conocer pequeños fragmentos que albergan historias de valor de sus habitantes, de lugares populares y actividades culturales propias de su comunidad.

Su historia se remonta a la vereda de Barrancas, la cual se formó por campesinos y mineros que ayudaron a construir la vía férrea a Tunja. Con el tiempo se fue poblando y llegaron más familias que trabajaban en Cementos Samper, en canteras, algunos eran transportadores o trabajaban en los colegios campestres de la zona y fincas aledañas.


Ver Los invisibles en un mapa más grande

Podemos ver en la forma en cómo nació el barrio Alta Blanca, que el barrio Barrancas es un lugar importante en la formación de los actuales barrios aledaños, convirtiéndolo en un lugar común y reconocido por los habitantes de los demás barrios cercanos. Entonces, resulta muy probable que las historias y costumbres de los demás barrios tengan todas entre si una relación con la historia de Barrancas y Alta Blanca.

Al remontarnos a sus inicios y ver la relación que tiene la historia de una gran mayoría de barrios populares de Usaquén, encontramos que los primeros habitantes de estos barrios eran campesinos o mineros que trabajaban en canteras de la zona.

Debido al crecimiento demográfico y a la integración de Usaquén al área metropolitana en la década de los años sesenta; hoy, en el barrio Alta Blanca existe una comunidad consolidada en la que no existe la misma unión de muchos años atrás, puesto que el barrio ha crecido y nuevos habitantes lo han ocupado.

Sin embargo, las fiestas de fin de año son un motivo de reunión y participación de todo el barrio, como las novenas en las cuales los habitantes se ponen de acuerdo por cuadras para preparar algunos platos o postres y para rezar la novena de aguinaldo con los niños, quienes llegan disfrazados de pastorcitos, san José, María, muñecas, incluso hasta de Batman y Spiderman. Además de la participación de las mujeres líderes, quienes para esa época tenían la capacidad de gestión e integración de la comunidad a través de actividades deportivas como los campeonatos de baloncesto y la organización de la Carrera Atlética con salida en la calle 156 frente a la Iglesia del Consuelo.

Hoy en día, además de la tradición de las novenas, otra de las costumbres y lugares populares que aún existe, es la de visitar la “Plaza Gitana” que se ubica los fines de semana al lado del puente peatonal de la calle 162 con Avenida Séptima, lugar donde se ubicaba en primera instancia, antes de tuviera que volverse itinierante, pues al no estar titulado el barrio como lugar comercial sino residencial, tuvo que por ley desalojar y fue así como los comerciantes de la plaza estuvieron un rato de manera ambulante por ese sector y recibiendo el nombre de “Plaza Gitana” por parte de sus habitantes.

Aún hoy en día el barrio y sus aledaños tienen un movimiento residencial y comunitario fuerte a pesar de los muchos nuevos habitantes que viven en inquilinatos o que abrieron un pequeño local comercial pasando como desconocidos frente a los rostros envejecidos y conocidos de siempre.