viernes, 25 de mayo de 2012

Reseña. El postmodernismo o la lógica cultural del capitalismo avanzado

Investigación.

EL POSTMODERNISMO O LA LÓGICA CULTURAL DEL CAPITALISMO AVANZADO,




Título del libro: el posmodernismo o la lógica cultural del capitalismo avanzado
Autor: Frederic Jameson
Año de publicación: 1991
Editorial: Ediciones Paidós, Buenos Aires, Barcelona, México.





Para la elaboración de este ensayo el autor se ha basado en el economista Ernest Mandel, autor del libro El capitalismo Tardío[1], el cual ahonda en un análisis que tiene como objetivo revelar que esta nueva sociedad es tan solo una etapa del capitalismo, incluso más pura que cualquier anterior etapa.

Entonces, para Jameson, las profecías sobre la nueva sociedad que no obedece a las leyes del capitalismo clásico, es la primacía de la producción industrial y la omnipresencia de la lucha de clases propia del capitalismo. Esta teoría al igual que cualquiera de las teorías postmodernistas, las enmarca como posturas políticas, ya sean matizadas o explícitas, ante la naturaleza del actual capitalismo global y las cuales considera no deben hacer parte de un periodo enmarcado en una línea de tiempo homogenizada sino que al contrario, concibe la postmodernidad lejos de la noción de un estilo para pasar a ser una dominante cultural, que pudo haber existido desde el romanticismo.

La diferencia con el actual postmodernismo se basa en que la producción estética actual que vive al margen de la innovación y experimentación, entrando en el mundo de las mercancías y la sobreproducción de lo nuevo, que a veces puede llamarse industria cultural y que hoy en día se ve en la arquitectura postmoderna financiada por multinacionales y bancos, hasta ser fuente barata de inspiración para la publicidad o las modas pasajeras de ideologías y conocimiento, que también es fuente de consumo para la sociedad actual.

En cuanto a esto, Jameson establece unos postulados en los cuales intenta explicar o analizar el fenómeno de la postmodernidad en este capitalismo tardío y el objeto o sentido del mismo en la actualidad.

Reflexiones sobre la misión del arte político en el apabullante nuevo espacio mundial del capital tardío o multinacional:

1.       La deconstrucción de la expresión.
La superficialidad de la postmodernidad en el arte no permite que se revelen declaraciones políticas poderosas y críticas que permitan cuestionar o reflexionar acerca de la sociedad contemporánea, pues aunque estas declaraciones estén implícitas en la obra, por la superficialidad misma de la sociedad no pueden ser deconstruidas.

Algunas de estas banalidades a las que Jameson llama “el ocaso de los afectos”[2] y tienden a ser impersonales, pueden ser: la interiorización de la expresión que no permite argumentarla, la dialéctica de la esencia y la apariencia, lo latente y la represión reflejada en el interés por lo decorativo, entre otras faltantes que fragmentan el sujeto alejándolo de todo afecto, sentimiento y subjetividad que le impide reflexionar sobre su pérdida de la identidad a través de una eufórica e impersonal expresión que pretende más llamar la atención u obnubilar sus problemáticas y faltantes reales.

2.       La postmodernidad y el pasado.
La desaparición del sujeto individual, y su consecuencia formal de la creciente disipación del estilo personal, engendran la práctica casi universal de lo que se puede llamar pastiche[3]. Logrando que la norma se esfume de la literatura moderna, que proliferen los códigos sociales en las jergas profesionales y disciplinarias y, que la adhesión a grupos minoritarios se vuelva un fenómeno político en donde la cultura tardo-capitalista no sólo refleja la ausencia de todo gran proyecto colectivo, sino también el desvanecimiento del viejo lenguaje nacional. Entonces según Jameson,  el pastiche es el reflejo de la sociedad contemporánea que a través de la parodia vacía que pierde su vocación, es la imitación de un estilo verdadero pasado, como hablar un lenguaje muerto. Entonces los artistas postmodernos carecen de un estilo único que les obliga a remontarse al pasado a imitar estilos muertos.

Por otro lado, hoy en día existe un notable aumento de una adicción a la imagen fotográfica y existe una conexión nostálgica con el pasado con un intento desesperado de apropiarse del pasado a través de la moda y el cine nostálgico. En otras palabras vivimos una crisis de la historicidad, una búsqueda de la identidad a través de retazos del pasado o simplemente tratando de representar de manera vacía la esencia humana a través de la imagen.

3.       La ruptura de la cadena significante.
Entendida como la incapacidad de organizar el pasado y el futuro en una experiencia coherente que difícilmente puede producir algo más allá de pequeños fragmentos. Es decir, se rompe la cadena de significantes que no permite obtener un significado coherente, creando un arte esquizofrénico alejado de la temporalidad y la realidad misma. La antigua obra de arte ha pasado a ser un texto cuya lectura tiene lugar por la diferenciación más que por la unificación de conceptos.

4.       Lo sublime histérico
El arte como representación y expresión de la realidad refleja la perdida de profundidad del mundo contemporáneo. Entonces, el terror instaurado por aquello tan grande y omnipresente en todos los lugares como la globalización, se enmarca en el concepto de lo sublime de Burke, una cuestión, que según Kant, sobrepasa el poder y la inconmensurabilidad entre el hombre y la naturaleza; hasta el punto de afectar los límites que impiden dotar de representación algo tan inmenso.

A su vez Jameson en este pasaje propone como antagónicos el papel de la naturaleza, la cual se encuentra olvidada por la esquizofrenia del hombre y ha sido sustituida por la tecnología, algo que él llama el eclipse de la naturaleza.

Sin embargo, la tecnología ha logrado su cometido auténtico de evocar un futuro espacio postmoderno en el cual, a diferencia de los años noventa, se ha instaurado un acercamiento de nuevo hacia la naturaleza. Pues, aquel eclipse histérico de lo sublime, llegó al límite en el que la sociedad histérica ahora busca con más certeza un acercamiento al orden natural y real de las cosas, instaurando un acercamiento a la comunidad misma  y la naturaleza.

Podría decirse que el capitalismo tardío ha tratado de entrar en una etapa de descentralización, que bajo la hegemonía del poder económico y mediático que no lo permite, la sociedad misma ha buscado la salida en la distribución del poder en pequeñas comunidades. Lo cual ha hecho que teorías instauradas como el cyberpunk, propias de un futuro lejano, se acerquen cada vez más, no a través de una alta tecnología sino al contrario de una baja tecnología que acerca ese futuro a la cotidianidad misma. Estamos desenvolviéndonos en una nueva etapa en la que algunos han logrado idealizar y aterrizar ese sublime a ideas desinteresadas de un poder global por el interés de lo real, de quienes le rodean.

5.       El postmodernismo y la ciudad.
El espacio postmoderno es la apropiación de un espacio cualquiera que desde la esquizofrenia de la lógica cultural del capitalismo tardío, sugiere nuevos y variados modos de percepción y significado de ese mismo espacio y que a su vez genera nuevas dinámicas de relación con éste, que atado a estos variados retazos de significados; conforma relatos muchas veces invisibles ante los ojos del mismo espectador.

6.       La abolición de la distancia crítica
Sin importar si se es crítico o por el contrario fanático, es imposible pensar el actual capitalismo y la postmodernidad en la que vivimos desde un supuesto punto de vista que implique no estar inmersos o ser parte de ella. Por tanto, no se puede pensar la postmodernidad como un hoyo negro, del cual no se podrán ver desarrollo y beneficios. Por el contrario, como Jameson sugiere, se debe pensar la evolución cultural del capitalismo tardío como una dialéctica no solo desde una concepción radical respecto a la naturaleza de esta política cultural como un espacio temporal, sino por el contrario anacrónico. Es de importancia entender y empezar a construir bases que nos ayuden a desenredar la confusión actual que representa la postmodernidad desde la postmodernidad misma que estamos viviendo y no tratando de entenderle como un período histórico alejado de nuestra realidad.

Lo cual podría llevarnos a suponer que el postmodernismo tenga una realidad histórica, que por estar siendo experimentada en este momento puede estar alejada del conocimiento científico y solo el tiempo en el cual podamos estar inmersos, desenvolvernos, ser partícipes de sus dinámicas y experimentar el cambio a través de la posmodernidad misma, nos llevará a poder comprenderle y analizarle.

Entonces Jameson afirma que, el reto que queda en la era de la postmodernidad es empezar a entender de nuevo nuestra situación como sujetos individuales y colectivos y recuperar nuestra capacidad de acción y de lucha, hoy neutralizada por nuestra confusión espacial y social, la cual hoy, en mi opinión se va esbozando en una vuelta a lo local y una distribución del poder en pequeñas comunidades, una nueva mirada a la relación con la naturaleza la cual ligada a la tecnología intenta descubrir de maneras recursivas y económicas; cómo recuperar aquella relación con la naturaleza para que le permita a la sociedad entenderla como una realidad o una verdad natural e inherente al hombre.


[1] El capitalismo tardío. Ernest Mandel. México: Ediciones Era, 1972/1979.
[2]Tomado del Ensayo Lógica cultural del capitalismo Tardío de Frederic Jameson, Capítulo 2: La postmodernidad y el pasado, Página 6.
[3]Concepto de Thomas Mann (en DoktorFaustus) y que éste, a su vez, tomó de la gran obra de
Adorno sobre los dos caminos de la experimentación musical avanzada (la planificación innovadora de Schoenberg y el eclecticismo irracional de Stravinsky), que ha de diferenciarse claramente de la idea común de parodia. Tomado del Ensayo Lógica cultural del capitalismo Tardío de  Frederic Jameson, Capítulo 2: La postmodernidad y el pasado, Página 9. 

lunes, 7 de mayo de 2012

Reseña. Contra la comunicación, Mario Perniola




CONTRA LA COMUNICACIÓN,
MARIO PERNIOLA

Título del libro: Contra la Comunicación.
Autor: Mario Perniola
Año de publicación: 2004
Editorial: Amorrortu editores, Buenos Aires – Madrid.

Según el economista Jean Paul Fitoussi, la comunicación es el medio principal de las ideologías, las cuales constituyen un conjunto de opiniones y doctrinas ya preparadas, acríticamente adoptadas como sostén de la acción política. Por otro lado, la  información implica una simplificación y extrema banalización de las ideologías, un menoscabo del aspecto conceptual en favor de la emocionalidad.

Teniendo en cuenta este argumento cabe preguntarse si el proyecto pretende generar un cambio en las actitudes de la comunidad o solo dar a conocer una opción desde el arte. La respuesta claramente implica el generar un cambio en la comunidad con el fin de solucionar algunas de sus problemáticas, razón por la cual una posición política y un discurso elaborado del porqué la estrategia a trabajar en la investigación implican una salida o solución a las problemáticas; es coherente y consecuente con la propuesta a trabajar en esta investigación.

De lo contrario estaríamos cayendo en lo que Mario Perniola llama Sensología, el cual define como un neologismo  utilizado para referirse a la transformación de la ideología en una nueva forma de poder en consenso de las elites o la moda en el que a través de factores sensoriales y afectivos ahorra al individuo esfuerzo y responsabilidad, inventiva e independencia.

La argumentación del proyecto no debe caer en la Semiosis Hermética[1] vista desde la perspectiva de Perniola en la cual establece una relación de analogía, continuidad y semejanza entre todas las cosas del universo. De este modo cualquier afirmación resulta inadecuada y requiere que las complementen  de todas las otras: dado que estas últimas son infinitas, privando así al lenguaje de la posibilidad de decir algo sensato.

Aunque los proyectos culturales deben desarrollarse de acuerdo a las experiencias y costumbres de la comunidad, no debe carecer de argumentos racionales para así no caer en tratar de encubrir o justificar una idea, por medio de una exposición excesiva e incontrolada en todas sus variantes, como lo plantea Perniola en la analogía que hace de la comunicación con el concepto de esoterismo, en el cual la comunicación también guarda un secreto que consiste en tornarse invisible por el exceso de exposición.

El interés de los proyectos culturales no debe enfocarse a la creación violenta de una “subcultura del rendimiento” la cual Perniola describe como el mantenimiento de la excitación en la adopción de un tipo de sensibilidad ya preparado, dejando de lado la invención de un destino personal en búsqueda de la obtención del placer.

A su vez, es importante aclarar que la revolución y defensa de las ideas no tiene por qué utilizar la violencia comunicativa, imponiendo la imagen del Yo en el público. En este sentido Mario Perniola compara este tipo de estrategias con tácticas de manifestaciones como el Black Bloc[2]: el cual según el autor del libro, no es una violencia política sino comunicativa que carece de bases intelectuales e ideologías.

Manifestación Black Bloc en Hamburgo. Wikimedia Commons

Desde ese punto de vista el Autor agrega el concepto anglosajón del “Know How” el cual basado en la experiencia, es decir ese conocimiento fundamental de técnicas y consejos prácticos para saber “cómo hacerlo”, puede brindar a investigadores, pensadores creativos, artistas e innovadores intelectuales y técnicos; nuevas y extraordinarias perspectivas de intervención y de afianzamiento en el mundo pero a la vez lo expone al riesgo del sometimiento y la proletarización nunca antes vista en la edad moderna.

Este tipo de capital intelectual permite incursionar y reaccionar ante ciertas situaciones, pero puede llegar a caer en la inmediatez y en la falta de un análisis riguroso que permita una verdadera investigación que pueda generar un desarrollo real y no un estancamiento. Y es ese uno de los puntos de quiebre de la comunicación de masas: La inmediatez. A diferencia de la autonomía y la libertad, las cuales permiten que el conocimiento nazca, se desarrolle y se renueve.

A su vez, la comunicación de masas al tratar de abarcarlo todo tiende a ser represiva con la realidad misma tratando de ocultarla a través de la supuesta participación o inclusión de la sociedad en la opinión pública o su  negación. Esta represión analizada desde la Perspectiva de Lacan genera un mecanismo específico psicótico originado en la forclusión[3], la cual el Psiquiatra Jacques Lacan define como un rechazo primordial y radical del orden simbólico y la estructura de la sociedad, el cual se representa como un hueco o vacío inentendible que al analizarlo no puede ser llenado de manera racional.

De esta manera, Perniola describe que la comunicación como agresiva e intrusiva pero incapaz de generar un conflicto, pues su paradigma de lo imaginario mostrado como la realidad misma, elimina lo opuesto y su esencia misma a través de la seducción, fascinación y narcisismo del otro yo impidiendo la construcción del yo como rival de sí mismo. Esta incapacidad de pensar en una verdadera oposición y de sostener un verdadero conflicto, impide el enriquecimiento del mundo y de las diferentes realidades que nos rodean.

Por esta razón, es de gran importancia que los proyectos culturales no construyan un determinado imaginario para mostrar la realidad, sino que al contrario muestren la realidad como un espacio de conflicto entre diversos imaginarios y en ese sentido, el arte que no tiene origen, funciona como vehículo del origen mismo capaz de generar identidad y arraigo al proyecto mismo. Así, los proyectos culturales deben ser enmarcados en contextos no diferentes ni alternativos, sino diversos, en el cual el conflicto es un determinante necesario para la tolerancia y la convivencia y el cual es apoyado en las conquistas intelectuales y políticas propias del proceso mismo y se muestra dispuesto a asumir su criterio para poder evolucionar.

A Su vez, esta evolución u metas finales del proyecto deben ser producto del deseo propio y no socializado. Un deseo que se acomode a lo que ya se tiene y puede ser mejorado y no a un concepto de mundo mejor socializado que termina siendo una falta intangible, la cual no solo es imposible de aterrizar a la realidad de la comunidad sino que termina siendo infinita e insaciable. En este sentido el arte es capaz de plasmar cualquier deseo y saciarlo desde el alma.

La Estética como salida
Como posibilidad para revertir los efectos de la comunicación y la locura autodestructiva que aqueja a la sociedad occidental, según Perniola, se encuentra como salida el sentimiento estético de las cosas, entendido como una dimensión socioantropológica, la cual no debe alejarse demasiado de las necesidades y expectativas reales de los individuos y evite caer en la idolatría de la ganancia inmediata o el éxito.

Entonces la estética, según Eagleton, se muestra no tanto como una ideología sino como la quinta esencia de la misma en la sociedad contemporánea, pues es capaz de guardar el secreto de la imaginación humana[4]. A esto Perniola agrega que es imposible pensar la estética como ideología pues sería reducida a algo decorativo y utópico, razón por la cual su esencia radica en los efectos, los cuales pueden mostrarse a diferencia de la comunicación, como desinteresados, pues en últimas el juicio del gusto no tiene interés alguno, pero a su vez la estética muestra un interés que no es tan desinteresado como puede parecer a simple vista. En este punto del interés desinteresado, la economía de los bienes simbólicos y la institución social juegan un papel importante como regulador de la burocracia, las profesiones cultas, la investigación científica y la enseñanza, el cual desde Kant entra a ser todo lo independiente de la economía capitalista.

Charles Baudelaire. Wikimedia Commons.
Por otro lado, Perniola hace hincapié en la posibilidad de ver la estética alejada de la rigurosidad de la academia, pues el juicio del gusto es independiente de cualquier interés cognoscitivo y práctico. Sin embargo, el arte no puede ser reducido a las cosas bellas como lo plantea el realismo o el naturalismo, sino que debe ser dotado de un viraje cultural capaz de entregarle vivacidad e intensidad a todo, como Baudelaire plantea en su ensayo “El pintor de la vida moderna”, en el cual desarrolla la idea de una estética desinteresada basada en una ascesis mundana, cuya máxima expresión es una suma del guerrero que representa el espíritu heroico y la disposición para morir, la cortesana con el culto de la apariencia y de la provocación y, el monje que se domina a sí mismo y tiene cierta indiferencia hacia el dinero. Al tiempo este concepto implica una dualidad permanente con el poder de ser uno mismo y otro al mismo tiempo.

Sin embargo, la estética no puede caer en la insensatez y vulgaridad de la indiscreción, debe ser sobria, de buen gusto y capaz de percibir las diferencias, pues de otra manera seria víctima de la fugaz moda y la comunicación de masas. Sin embargo, no hablamos aquí de una cultura alternativa que excluye el desafío, al contrario lo incluye a través de la adopción de estrategias paradójicas o anómalas  en relación con las habituales estrategias políticas y económicas. Esta no pretende competir o demostrar sino luchar por sus derechos y deberes. Lo cual aplicado proyectos culturales implica un grado de participación más profunda que genera una conciencia activista de lucha en la defensa de los derechos y trabajo de los deberes, dotando este trabajo humano e intangible de un valor comercial inmaterial creado desde la admiración de su pensamiento e ideas de innovación. Una admiración pura que es recompensada por la humanidad a través de la gratitud, alejada de la fama y el reconocimiento que desplaza este tipo de admiración en la envidia del “querer ser” y no el hacer. La sociedad contemporánea parece estar más interesada en el ser importante que en el hacer cosas importantes.

Es aquí donde se encuentran dos conceptos interesantes que pueden llegar a ser mezclados:

Primero se encuentra el “Terrain Vague” que interesado por la forma de la ausencia en la metrópolis contemporánea, se focaliza en las áreas abandonadas de la ciudad para "reincorporarlas" a la productividad de la ciudad transformándolos en espacios reconstruidos. En segunda instancia, encontramos el termino del filósofo japonés Motoori Norinaga, ¡Ah ware! que significa alegría y tristeza por la belleza transitoria de las cosas, el cual rescata la importancia del mundo del placer, donde no importa si es bueno o malo, sino que si no  existiese sería aburrido.
Esquina de la Calle 163 con Avenida Novena. Barrio Babilonia.

Así, se puede finalizar por entender el valor trascendental de la estética más allá de la elección precipitada y superflua de lo bonito y lo feo, sino como una concepción socioantropológica en la que progresivamente puede descubrirse su profundidad en el contexto de una concepción filosófica que elimina el vacío a través de valores simbólicos representados en la disciplina creada o plasmada a través de sus comportamientos.
Es en este caso donde la base de todo proyecto cultural debe estar situada en la definición estética y su éxito se resume en la disciplina y coherencia del que hacer (creación artística) de sus comportamientos.




[1] Término utilizado por Umberto Eco en el libro “Los límites de la interpretación”, publicado en 1992.

[2]  táctica de manifestación violenta donde sus participantes se visten de negro y con pasamontañas evitan ser identificados por las autoridades y suelen parecer una sola masa unida creando una presencia revolucionaria. Según Wikipedia, algunos activistas que participan en los bloques negros, no utilizan la violencia contra personas, sino hacia símbolos del poder político.
[3] Concepto de la segunda mitad de los años cincuenta de la Teoria Psicoanalítica del médico Psiquiatra Jacques Lacan.
[4] Pensamiento expuesto por Terry Eagleton en su libro: La estética como ideología. Traducción de Germán y Jorge Cano. 2006. Madrid.

lunes, 30 de abril de 2012

Castillo Magdala


Foto sacada del Portal Alcaldía Sopo-Cundinamarca

El libro “Y la palabra se hizo barrio” comenta sobre la historia del castillo de Magdala[1] ubicado sobre la calle 189 debajo de la antigua carretera al Guavio. Al parecer esta edificación fue construida hace más de 70 u 80 años por Hector Reyes, arquitecto que esperaba el sector llegase a ser un barrio lujoso. Cuando el arquitecto murió su hija Edna Reyes, quien heredó el castillo. lo vendió a Gonzalo Torres y  después del año 1997 comenzó a funcionar como jardín infantil del colegio Franciscana Romana.


Además, documentos de la Alcaldía de Sopó – Cundinamarca comentan que en el año 1906, algunos años después de la Guerra de los Mil Días (1899 - 1902) provocada entre liberales y conservadores, Pedro León Acosta, quién intento asesinar al Presidente de la época, Rafael Reyes, tuvo que huir del país en un barco tras haber sido culpado como culpable de los hechos, años después pudo volver al país y pasar sus últimos días en el castillo Magdala.[2]

lunes, 2 de abril de 2012

Reseña. Las Huellas de las Hormigas. Políticas Culturales en América Látina

Investigación.

LAS HUELLAS DE LAS HORMIGAS



Título del libro: Las Huellas de las Hormigas, Políticas Culturales en Latinoamérica. Entrevistas de Arturo Guerrero.


Entrevistados: Néstor García Canclini, Lucina Jímenez, Jesús Martín Barbero, Juán Luis Mejía, Carlos Monsiváis, Marta Porto, Germán Rey y Patricio Rivas.


Año de publicación: 2010
Editorial: Tijuana: El Colegio de la Frontera Norte ; Madrid : Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación. Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo Convenio Andrés Bello, Colombia.



I.                    PARTICIPACIÓN
II.                  RELATOS
III.                TRANSVERSALIDAD.
IV.                INTERCULTURALIDAD
V.                  JÓVENES
VI.           CONSUMO
VI.                MERCADO
VII.              DISTRIBUCIÓN
VIII.            INSTITUCIONALIDAD
IX.                INTEGRACIÓN
X.                  CONCLUSIONES


En este libro se encuentra un diálogo muy reciente y apasionado entre ocho inteligencias Latinoamericanas de la cultura, las cuales tras analizar las dinámicas actuales de la cultura proponen salidas creativas y enfoques hacia los cuales dirigirse. Para su lectura es imposible tratar de seguir una línea que nos permita llegar a una conclusión, las entrevistas están inmersas en una red de ideas divergentes que se cruzan entre sí, se complementan, se oponen o se suman a conclusiones que a su vez son base de nuevas ideas que a veces forman un círculo vicioso en el cual es imposible concluir algo, pues no solo es una charla amena, sino que su enfoque es dar algunos visos de algunas dinámicas que se están presentando en la actualidad y pueden ser base de análisis o trabajo futuro para los interesados en la cultura.

De esta manera cobra importancia este libro, que guarda la riqueza cultural de Latinoamérica en los comentarios de sus entrevistados, quienes son capaces de proponer nuevas formas de ver la cultura, de pensar el mundo contemporáneo, de aprovecharse de varias visones de mundo y vivirlos de manera simultánea, es decir, de generar políticas culturales.

Así, con palabras de Antoni Nicolau I Marti, Director de Relaciones Culturales y Científicas AECID; en este libro se podrán encontrar “reflexiones sobre políticas culturales que provienen de una relación entre pensamiento teórico y acción política en los espacios estéticos y creativos”[1], los cuales cobran la función de anticipar lo que en un futuro ya se avecina.

Para empezar a comprender algunas dinámicas actuales en las que se genera cultura se debe tener en cuenta ante todo que lo cultural es transgresor y no se conforma con avances parciales. Así, las políticas culturales no se pueden quedar en el campo de la reflexión sino que deben salir al campo del diseño y la implementación. Es por esta razón que los Proyectos Culturales deben enfocarse en el integrarse para poder hacer y de esta manera reflexionar para poder volver a implementar.

Actualmente, la sociedad de la información y los procesos de globalización han conllevado a una transformación en los procesos de producción y a formas en cómo se movilizan e interactúan las personas, que condicionan las relaciones actuales. Entonces, en la actualidad lo ideal es comprender esas formas de producción de sentido y como transmitirlas para motivar a que la cultura ocupe el lugar de factor de integración social, de paz y de diálogo, como un valor social básico en la sociedad.

Hay que tener en cuenta que la cultura debe dejar de ser tratada por las instituciones o ser vista como un aparte, ya que no es una ciencia que se pueda estudiar aparte de las otras puesto que está inmersa en todas las ramas y dinámicas de la sociedad, ni las otras ciencias se pueden estudiar sin la cultura; el libro propone como proceso que marcará la historia; la relación, sobre todo, entre cultura y educación, salud pública e integración y relaciones internacionales. A su vez, el libro resalta como actores claves de autonomía a las minorías, quienes, en un caso más específico como el de los indígenas, son grandes productores de patrimonio, lo cual no significa que deban ser el foco exótico de los proyectos de las instituciones sino que por el contrario, de manera autónoma e independiente puedan utilizar estas nuevas dinámicas y herramientas de la actualidad para generar autónomamente identidad entre los suyos, en su pequeño grupo.

El arte como vehículo social en proyectos para jóvenes genera autonomía en esta población, que desde la pasión a través del arte va encontrando sus necesidades personales, que al ser compartidas con otros, son enriquecidas con las de la comunidad y de esta forma pueden encontrar alternativas que constituyan una solución a sus problemáticas. Lo cual no quiere decir que se deban crear políticas especiales para los jóvenes, pues sería como excluirlos de la sociedad misma. Así que, solo a través de los disensos expuestos por diferentes grupos sociales en espacios de diálogo, se pueden atravesar aquellas transversalidades que los alejan  los unos de los otros, para así, poder construir espacios de ciudadanía.

Entonces, lo importante no es tratar de homogenizar los diferentes frentes sino al contrario, enfrentarlos a través de su participación en estos disensos que generan las verdaderas reglas y estimulan aquellos derechos culturales vistos “como derechos universales de expresión y exigencia de la dignidad humana”[2],  mediante un proceso de integración cultural que depende del acceso o inclusión al mismo, por tanto hoy en día los derechos culturales no hacen parte de aquel reducido grupo de creadores sino que se pone en disenso con los derechos de los usuarios y de todos.

Así, la manera para generar cultura y desarrollo depende del reconocimiento a través de la acción-participación de aquellos derechos culturales que darán como fruto una multiculturalidad en donde diferentes actores de diferentes grupos pueden participar en búsqueda de soluciones a problemáticas sociales que los afecten a cada uno desde su visión personal o de nicho y menos procesos de interculturalidad en donde la diferentes comunidades luchan por separado chocando y avivando sus diferencias, logrando así, generar limites aún más fuertes que los separen.

Según el planteamiento del documento “Balance y perspectivas, 13 años del área cultural del Convenio Andrés Bello[3]”; se expone que “cuando la cultura está de por medio, la inteligencia se despereza, se desburocratiza”. Entonces, podríamos decir que estamos en el siglo de la transformación social a través de la cultura, lo cual la muestra por primera vez como un campo de desarrollo y productividad que puede ser utilizado económicamente por la industria. Sin embargo, su manejo comercializado y banal ha generado un consumismo participe de una cultura del rendimiento que enceguece o invisibiliza esos espacios de construcción, generando una amplia producción cultural y artística que busca como fin último y no como medio, el consumo.

Viendo el lado potencial de la cultura, la industria cultural ha llenado aquel vacío en el que los jóvenes eran excluidos del mundo productivo, dándoles visibilidad y reconocimiento en su complejidad.
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A continuación se expondrán los comentarios de aquellos líderes culturales por temáticas.



I.                    PARTICIPACIÓN

En la modernidad la participación ya no implica un territorio, hay nuevos órdenes y relaciones simbólicas con el mundo. Desde este punto de vista, las políticas culturales o aquellos objetivos u horizontes enmarcados desde lo estatal; han permitido que las comunidades tengan acceso a nuevas oportunidades, pero con algunas líneas de fractura que le impiden desde lo local poder acceder a un pensamiento global.

En ese sentido Nestor García Canclini asegura que “las políticas culturales no deben ser planificadas sino apoyadas para ser autogestionadas”[4] por la comunidad. De esta manera lo creativo y el arte no tiene por qué  ser opuesto a la racionalidad o riguroso de la institucionalidad, pero sí debe entenderse que, como argumenta Jesús Martín Barbero, “la cultura solo es gestionable a la luz de lo que en ella no es gestionable”[5]. En ese instante la gestión cultural se sale de las manos y queda a cargo la misma creación en búsqueda de una solución o empleo de alguna estrategia.

Entonces, el Estado debe garantizar libertades que apoyen políticas de fomento a la creación, acompañadas, por supuesto, de políticas de fomento a las industrias culturales para propiciar una cultura sostenible en la que identidad cultural sea una escogencia. Es decir que estos derechos culturales no deben ser reconocidos como individuales sino como colectivos.

Otro campo de decisión de las políticas culturales deben ser los escenarios internacionales como el Internet, visto como un campo de confluencia y de percepción de las políticas mismas, el cual es consumido como espacio cultural por algunas comunidades que lo sienten más cercano a su cotidianidad.



II.                  RELATOS

Según Carlos Monsiváis[6], lo que viene es una identidad cultural Iberoamericana a través de rasgos que nos unifican como el idioma, el relato fundacional a cargo de la migración, las franquicias, las ciudades, pues aunque la globalización beneficie a las grandes industrias, también permite el entendimiento de manifestaciones que se dan en América Latina. Lo cual no significa que el relato nacional esté desapareciendo por los efectos de la globalización, sino que al contrario, como expone Barbero[7], “ahora el relato nacional se está multiplicando”, pues no hay condiciones para un solo relato hegemónico que empobrecería el actual proceso de culturas hibridas. Y como la memoria no debe ser despreciada, hay que tener cuidado en insistir comunicar relatos de hace 200 años sin el acompañamiento de una resignificación de la cual puedan apropiarse los ciudadanos y sirva de beneficio para la sociedad.

Entonces, son los grupos que no se han hecho visibles antes, los encargados hoy de alimentar estos relatos para cambiar ese aspecto esencialista que atribuye características, aptitudes y papeles sociales determinados que homogenizan la riqueza cultural de la sociedad, por un relato abierto que con libertad pueda ser construido, compartido y complementado entre todos. Es este último relato abierto el que puede dejar ver aquellas identidades híbridas[8] conformadas o enriquecidas por la mezcla de diferentes experiencias y culturas, las cuales se encuentran en constante cambio y suelen desenvolverse en diferentes contextos históricos, pero sobre todo espacios cada vez más urbanos, haciendo así que las raíces se muevan para evitar que sean olvidadas con el tiempo y puedan ser apropiadas por sus ciudadanos. Este rasgo propio de la globalización y las diferentes formas en como la cultura se manifiesta en ella, es el comienzo de los primeros ciudadanos del mundo.


III.                TRANSVERSALIDAD.

Actualmente la noción de cultura ahora es utilizada con excesividad, logrando descaracterizarla y hacerla confusa con tantos usos. Hay cultura de salud pública, cultura ciudadana, cultura de la corrupción…Y sin embargo, los ministros de cultura jamás son llamados a tomar decisiones. Ahora todo puede ser argumentado a través de la cultura, pero la cultura va más allá de eso, hay miles de respuestas y propuestas culturales que no son sociales.

En ese sentido las políticas culturales deben apuntar a generar propuestas culturales que puedan involucrarse en otras áreas y a su vez puedan tener una vinculación social que sea sustentable y que según Lucina Jiménez, es posible lograrlo a través de los nichos o pequeñas comunidades[9]. La diversidad en la modernidad puede ser un eje transversal que a través de sus diferentes nichos permita visibilizar una idea de mundo y compartirla.


IV.                INTERCULTURALIDAD
  
Para Marta Porto el problema más grande de Latinoamérica es la convivencia[10] y éste es el punto sobre el cual Jesús Martin Barbero afirma que[11], ahora no es necesario afirmar las diferencias, ese era un trabajo del siglo pasado, hoy necesitamos es poner a convivir esas diferencias. Entonces, es deber del Estado crear los espacios para que esas culturas puedan dialogar, donde puedan ser incorporadas y puedan participar aquellas minorías, que muchas veces generan o hacen surgir nuevas minorías. Por esta razón, la sociedad está generando más necesidades de gestión, pues cada vez divisa más dimensiones a su cultura. A veces, es un proceso infinito y otras un círculo vicioso en constante retroalimentación.


V.                  JÓVENES

La mayoría de la población Latinoamericana es joven, es decir que los jóvenes ya no son el futuro sino el presente casi que pasado y a los cuales les ha tocado vivir la descomposición de las instituciones modernas como la familia, la escuela, el trabajo, la política; es por esto que se necesita incluirlos en políticas democráticas en las que puedan participar aportando sus experiencias y dinámicas como juventud en la vida moderna, las cuales cada vez más se enfocan en la cotidianidad y lo efímero. Hay que salvaguardar como patrimonio todas estas dinámicas que muestran a la juventud contemporánea y sus productos culturales.

Por otro lado, Latinoamérica necesita una revolución educativa urgente, pues estos jóvenes que viven en una sociedad moderna y ejercen dinámicas culturales del siglo XXI son educados bajo Instituciones del siglo XX. Son jóvenes letrados, que la mayor parte de información que reciben  desde niños son mensajes audiovisuales, que no se les han enseñado a descifrar o leer y que en un lapso de menos de una década se han enfrentado a la revolución tecnológica, la inmediatez de la información y las redes sociales.


VI.                CONSUMO

Desde la cotidianidad, la sociedad contemporánea se desenvuelve constantemente en una gran contradicción basada en sí es o no el consumo cultural una forma de subyugar y obnubilar a las personas. Ante esto German Rey afirma que, el consumo también sirve para pensar y desde ahí debe aprovecharse la cultura, desde la tensión del consumo y el ámbito doméstico[12]. El consumo cultural debe existir, no como fin último pero si como medio de apoyo, pues uno de los errores que el siglo XX marcó tajantemente es que el asistencialismo no genera sostenibilidad y desarrollo. A través de las industrias culturales y el apoyo a través del consumo cultural se puede mantener viva la cultura y a sus productores. Sin embargo, hay que tener cuidado y no confundir consumo cultural con entertainment.


VII.              MERCADO

Según Patricio Rivas, si la cultura se vuelve un tema solamente del mercado, se generaría una cultura del vacío, pero, si al contrario estuviera a cargo solamente del Estado caeríamos en un tedio de la creatividad[13]; por tanto debe existir un equilibrio que pueda mantenerla en el tiempo, renovarla y enriquecerla a través del apoyo de prácticas culturales tanto por parte del Estado como por parte del Mercado, pues si se extinguen estas prácticas, se producirían fracturas regresivas en la capacidad humana para habitar socialmente el mundo. Es decir, evitaríamos el progreso y desarrollo.

Entonces, a pesar de que la industria cultural puede ser un motor de producción cultural, la cultura siempre va a ser la salida a otros problemas de la sociedad, por eso debe ser un derecho de todos y accesible para todos. Por esta razón, el Estado debe garantizar como patrimonio las prácticas culturales menos valoradas y no debe descuidar los apoyos sustentables dados a las artes y a los jóvenes, quienes sufren graves problemas de desempleo.


VIII.            DISTRIBUCIÓN

Podemos notar que muchas veces existen los apoyos para iniciativas culturales, pero muy pocos suelen conocerlas pues la fase de distribución y promoción no tiene muchos recursos, así muchas becas y convocatorias son desperdiciadas o artistas no pueden dar a conocer su trabajo. Para Néstor García Canclini el problema radica en que los grandes adversarios de la diversidad y la difusión de la cultural son las redes empresariales transnacionales, ya que, por ejemplo, si solo hay cinco empresas que controlan la gran mayoría de la música, se sabe que se quedan por fuera una gran parte de artistas musicales de otro tipo.

Ante eso, Internet ha mostrado, sobre todo en el ámbito musical, una nueva forma de distribuir y promocionar la cultura a través de blogs y un riguroso y disciplinado manejo de las redes sociales, a las cuales acceden un gran porcentaje de la población y pueden enterarse de diferentes alternativas culturales, aparte de las acaparadas por las grandes empresas.


IX.                INSTITUCIONALIDAD

Es claro que las instituciones del Estado necesitan ser reestructuradas urgentemente, se deben crear pronto nuevas reglas y vínculos entre Estado, mercado, academia y sociedad civil, para poder comprender y renovar de manera constante las actuales dinámicas culturales. Para esto, es importante descentralizar la forma en que se toman las decisiones y el cómo según estas decisiones son distribuidos los recursos, pues muchas veces la institución no puede conocer las problemáticas y necesidades culturales de algunas comunidades que tal vez, los jóvenes que viven en ella a diario si puedan tener idea. Se le debe dar poder de decisión a la comunidad misma para que manejen los recursos que el Estado pueda darles. Para esto es necesario nuevos canales de comunicación con estas comunidades que según García-Canclini[14] se encuentran en los jóvenes, pues son ellos los que mantienen la curiosidad despierta y constantemente están generando nuevas dinámicas.

A pesar de que el tema de políticas culturales es estudiado, Patricio Rivas afirma que se deben mejorar las líneas de investigación en políticas culturales[15]. A su vez, se deben crear políticas transnacionales de fondos compartidos que permitan desarrollar una rica agenda latinoamericana de la cultura, la cual no puede quedarse en un proyecto, se debe generar una continuidad y disciplina en el campo para lograr una sostenibilidad y evolución a través del compromiso y vinculación constante de más actores en el juego.


X.                  INTEGRACIÓN

Generar integración no significa imponer la cultura como como una forma de presencia global o de diferenciación y distinción con otras culturas, estableciendo una marca que pueda diferenciarnos a nivel global de los demás. Se debe pensar la cultura desde lo latinoamericano, es decir desde los puntos o problemáticas que nos unan, así sea desde puntos de vista totalmente contrarios y diferentes y sin caer en los regionalismos o clichés propios de una cultura y, a partir de ahí, generar diálogos no para encontrar algo en común, ni para subrayar las diferencias, sino para trabajar en conjunto desde esas diferencias.


XI.                CONCLUSIONES

Es claro que la cultura debe salir de la institución e ir más de la mano con las sociedades que con el Estado, a su vez se debe tener en cuenta que la sociedad se desenvuelve en la cotidianidad de la cual hacen parte también, la radio, el Internet y la televisión, lo cual implica un grado de globalización muy complejo y abierto desde el cual debe empezar a trabajarse el tema de la Identidad y de la creación colectiva a partir de la posibilidad de interactuar con otras comunidades de manera inmediata.

Las dinámicas más cercanas a la juventud, las que algunas veces denominamos “Cosas de jóvenes” son las que renuevan la cultura y sirven de espejo mismo de la sociedad. Sin embargo, en este caso la juventud no debe verse como una condición etaria sino como un estilo de vida, en el que a través de la curiosidad, el experimento y la pasión; se generan nuevas ideas y proyectos, que por supuesto, a través de la institución deben orientarse hacia la disciplina y constancia para que puedan sustentarse en el tiempo.

Por esto hay que evitar subrayar las diversidades a partir de la diferencia, sino convocarlas a un espacio determinado para ponerlas a trabajar en conjunto. Para esto necesitamos formar a artistas y gestores, no necesariamente desde la academia pero si desde la constancia y la práctica.





[1] Pág. 9 Presentación del  libro La Huella de las hormigas, Políticas culturales en América Latina. Entrevistas de Arturo Guerrero. Año 2010. Convenio Andrés Bello.
[2] Sacado de la Declaración del Grupo de Friburgo sobre los Derechos Culturales, publicado en  el libro Ciudadanías en Escena, Performance y Derechos Culturales en Colombia.  Página 46. Año 2009. Editor Paolo Vignolo. Bogotá, Colombia.
[3] Página 29. Sacado del Libro La Huella de las hormigas, Políticas culturales en América Latina. Entrevistas de Arturo Guerrero. Año 2010. Convenio Andrés Bello.
[4] Página 46. Sacado del Libro La Huella de las hormigas, Políticas culturales en América Latina. Entrevistas de Arturo Guerrero. Año 2010. Convenio Andrés Bello
[5] Página 48. Sacado del Libro La Huella de las hormigas, Políticas culturales en América Latina. Entrevistas de Arturo Guerrero. Año 2010. Convenio Andrés Bello
[6] Página 65. Sacado del Libro La Huella de las hormigas, Políticas culturales en América Latina. Entrevistas de Arturo Guerrero. Año 2010. Convenio Andrés Bello
[7] Página 80. Sacado del Libro La Huella de las hormigas, Políticas culturales en América Latina. Entrevistas de Arturo Guerrero. Año 2010. Convenio Andrés Bello
[8]  Las culturas hibridas, es un término acuñado originalmente por Nestor García Canclini en su libro Culturas híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad, Grijalbo, México, 1990
[9] Página 97. Sacado del Libro La Huella de las hormigas, Políticas culturales en América Latina. Entrevistas de Arturo Guerrero. Año 2010. Convenio Andrés Bello
[10] Página 118. Sacado del Libro La Huella de las hormigas, Políticas culturales en América Latina. Entrevistas de Arturo Guerrero. Año 2010. Convenio Andrés Bello
[11] Página 105. Sacado del Libro La Huella de las hormigas, Políticas culturales en América Latina. Entrevistas de Arturo Guerrero. Año 2010. Convenio Andrés Bello
[12] Página 168. Sacado del Libro La Huella de las hormigas, Políticas culturales en América Latina. Entrevistas de Arturo Guerrero. Año 2010. Convenio Andrés Bello
[13] Página 186. Sacado del Libro La Huella de las hormigas, Políticas culturales en América Latina. Entrevistas de Arturo Guerrero. Año 2010. Convenio Andrés Bello
[14] Página 211. Sacado del Libro La Huella de las hormigas, Políticas culturales en América Latina. Entrevistas de Arturo Guerrero. Año 2010. Convenio Andrés Bello
[15] Página 213. Sacado del Libro La Huella de las hormigas, Políticas culturales en América Latina. Entrevistas de Arturo Guerrero. Año 2010. Convenio Andrés Bello








jueves, 22 de marzo de 2012

Reseña. El poder de las redes, David de Ugarte

Investigación






Título del libro: El poder de las redes
Autor: David de Ugarte
Año de publicación: 2007
Editorial: Biblioteca de las Indias Electrónicas, Madrid.



  1. Los blogs como medio principal de la red distribuida.
  2. Efecto red y el papel de los mumis.
  3. La primavera de las redes
  4. Ciberactivismo
  5. Ciberturba
  6. Bricolaje digital.
  7. Conclusiones o Apreciaciones




La actual arquitectura de la informacióny la comunicación condiciona y determina la estructura del poder político o económico, que ante la proliferaciónde las redes, producto de la globalización; pueden permitir la búsqueda de un mundo nuevo en el que se encuentran salidas o escapes a un principio de escasez caracterizado por el acaparamiento del conocimiento y la información para mantener el poder, lo cual frena la multiplicación de ideas y por tanto, la multiplicación de soluciones a las problemáticas de la sociedad.

En cuanto a esto, las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) deben enfocarse a la generación de una amplia red distribuida que funcione autónomamente pero que, a diferencia de otras identidades colectivas, permita la disidencia o el desacuerdo de las opiniones a un poder determinado a un bajo coste. Pues la consecuencia que ha generado Internet es la eclosión de un nuevo espacio de relación social cotidianoentre personas de todo el mundo, que por su importancia ahora ha empezado a ser estudiada y aplicada a todos los campos y a algunos movimientos que van desde la revolución hasta la protesta cívica.

Para Ugarte nos encontramos en la era de las multitudes inteligentes con mayor libertad y lo argumenta  a través de esta gráfica de Paul Baran[1], donde intenta explicar el fenómeno de Internet como una red distribuida y el por qué es diferente de una red normal.

En esta gráfica se puede interpretar cada punto como un individuo u organización y las líneas como relaciones entre las personas. Lo interesante de la red distribuida es que carece de un centro o flitro para comunicarse con otro nodo, lo cual permite no solo descentralizar el poder sino redistribuirlo en una red armónica en la cual el poder se encuentra en los puntos donde debe estar y se encuentra compartido por varias personas.

Se debe destacar que muchos avances tecnológicos y del Internet han sido posibles debido al desarrollo de la cultura hacker,quepara Ugarte, representará la forma de organización alternativa perteneciente a un sistema de incentivos reclamado por grupos de investigadores auto-organizados que tiene como base y necesidad,  la existencia y creación o generación de valor en el libre acceso a las fuentes de información[2].

La cultura Hacker es un movimiento que enfocado a lo social, es muy representativo en la postmodernidad, pues logra superar la superficialidad propia de la postmodernidad y cobra un valor social y de desarrollo muy fuerte en el que existen ciertas características determinadas como la del trabajo basado en el reconocimiento anónimo que se refleja en el compartir la información y no en la remuneración, además de la desaparición de ladivisión entre el trabajo entendido como castigo y el tiempo «libre» asociado al gozo. Estos valores son los que se han idoincorporando al diseño de nuevas herramientas y cambios culturales e incluso políticos que ya se están provocando y se han ido plasmando en la actualidad.

Para Ugarte estas nuevas dinámicas que se están desarrollando son claras en la medida que tengan la capacidad para transmitir o compartir, lo que permite unir voluntades, convocar y actuar. La capacidad para transmitir es una condición previa a la acción política y en toda estructura descentralizada, dicha capacidad se concentra, en realidad, en unos pocos nodos, pues en las redes distribuidas nadie depende de nadie para llevar a cualquier otro su mensaje, lo cual lo hace más libertaria y pueda permitir que esa relación o mensaje llegue a lugares que a través de la centralización no se podría llegar.

Por ejemplo, en muchos casos, aunque el enfoque de una noticia dada por un periódico internacional llegase al último rincón del planeta y la prensa local apenas informase a las personas más cercanas; al no haber un filtro, el periódico local no tiene que convencer de su punto de vista alternativo al periodista encargado de su zona y a través de la emancipación y colaboración, es decir de la acción política, esa noticia llegará a un pequeño grupo que omite la prensa mundial, la cual no está interesada en que estos se enteren de otro punto de vista alternativo al que el poder quiere imponer a su vez este pequeño grupo podrá redistribuir la información sin necesidad de tener que pasar por la aprobación de un punto centralizado de poder.

Entonces, Ugarte muestra el sistema democrático como un sistema de escasez en el que los ciudadanos tienen que elegir entre algunas opciones que han sido filtradas previamente por un ente de poder. En cambio, argumenta que la red distribuida, es una red de iguales, aunque haya nodos más conectados que otros. Es decir, que es un sistema de Pluriarquía[3],que consiste en que alguien cualquiera propone y se suma quien quiere y la dimensión de la acción dependerá de las simpatías y grado de acuerdo que suscite la propuesta, la cual a través de la inclusión de más actores se enriquece.

1. Los blogs como medio principal de la red distribuida.

Ugarte los define como sistemas personales, automáticos y sencillos de publicación que, al extenderse, han permitido el nacimiento del primer gran medio de comunicación distribuido de la historia: la blogsfera, que puede entenderse como un entorno informativo en el que sereproducen los presupuestos, las condiciones y los resultados del mundo pluriárquico, en los cuales los bloggers representan lo contrario del periodista[4].

En los blogs, la vida personal del autor no está separada de la información general y la opinión. Y esa no separación entre vida, trabajo e ideas es una característica propia de la ética hacker, una negación práctica de la división del trabajo propia de las redes jerárquicas descentralizadas. Por otro lado, el prestigio o importancia del blog depende no del número de seguidores (el poder de los mass media) sino de quienes son sus seguidores y la forma de generar esos lazos importantes en medio del gran terreno o campo que llamamos Internet, es a través de la utilización de tags, que permiten a través de una palabra clave encontrar diferentes mundos y puntos de vistas relacionados a través de ciertos focos de nuestro interés. Es a través de los tags que se enmarca la micro-comunidad a la cual pertenecemos y necesitamos enlazarnos para hacernos más fuertes.

Entonces, no es solo un medio sino una nueva forma de organización que puede llegar a ser política y que nace espontáneamente dentro de las redes de información distribuida y en la que los individuos viven y representan vidas no separadas, vidas donde lo político, lo laboral, lo personal no está categorizado y separado.

Entonces, para Ugarte la revolución no es una lucha global sino un goce que se vive en primera persona y en el que cada nodo tiene un papel importante en el compartir y como difusor de la acción política misma y en el que cada cual se adhiere a una tendencia política con la cual se siente identificado. La cual no debe entenderse como digital sino como real, es una vida no hecha en las pantallas sino en la vida real y la cual es distribuida a través de la red.

Por tanto, debe tenerse en cuenta que la acción política digital que no es real sino virtual tiende al fracaso, pues no generará emancipación, ni brindará enriquecimiento, ya que no tiene como sugerirlo o lograrlo y no es real, no es de verdad, no existe.

2. Efecto red y el papel de los mumis.

Ugarte ve el Internet incluso desde el punto de vista comercial como una lógica de la abundancia en la que cuantos más miembros tiene la red de usuarios, más valor tiene para un no miembro pertenecer a ella, pues aunque cada nuevo usuario aporta menos valor extra a la red que el anterior, la cuestión es que el hecho de consumirlo aporta valor al producto. Entonces, “cuando la red alcanza determinado tamaño, al tratarse de un tipo de servicios en los que el coste marginal (el producido por servir a un cliente más o una unidad de producto más a un cliente) se hace cero o muy cercano a cero, es posible que cada cualtome cuanto necesite o quiera sin mermar oportunidades de los demás. Este es el papel de los mumis, entre ellos Google, los cuales se vuelven dinamizadores sociales, personas que intensifican la producción y, posteriormente, la redistribuyen. La clave de los mumis de Internet es que podrá repetir la oferta a precio cero. Así estos representan la forma más rápida de acceder a la lógica de la abundancia”[5].

Entonces, los mumis son un reflejo dedesarrollo constante o del enriquecimiento constante de los diferentes nodos y de la red distribuida, la cual en constante cambio genera riqueza para cada uno de sus puntos.

De esta forma, según Ugarte se pueden generalizar dos modelos productores de lógica de la abundancia que debilitan las redes centralizadas y los poderes basados en filtrar la información: el que se produce por la extensión de una red distribuida (Blogosfera) y el que se genera a partir de una red centralizada donde el centro (el mumi) es muy volátil.


3. La primavera de las redes

Esto es lo que Ugarte denomina la primavera de las redes, un movimiento global en el que países con contextos muy diferentes, desarrollan movimientos ciudadanos en red que convierten directamente a la ciudadanía en fiscalizadora de los procesos democráticos, denunciando fraudes electorales, corrupciones y excesos autoritarios de los gobernantes. Es la materialización histórica concreta de la globalización de la democracia y las libertades.

La clave de las redes distribuidas está en su identidad, en la existencia de experiencias en común que los usuarios puedan compartir, a través de mensajes públicos.

4. Ciberactivismo

Se denomina  swarming a un nuevo orden espontaneo  de enfrentamiento en el que la definición de los sujetos en conflicto, lo implícito (el transfondo, la esencia, la reflexión), es más importante que lo explícito (los planes o estrategias basados en líneas causales acción-reacción). El swarming funciona en primer lugar, renunciando a organizar los movimientos activistas, pues éstos surgen por autoagregación espontánea, así que planificar qué va a hacer quién y cuándo no tiene ningún sentido, porque no sabremos el qué hasta que el quién haya actuado.[6]

En este caso, es contradictorio el ideal o la importancia del movimiento dada en la esencia, la reflexión y el transfondo, pero aún así el desenvolvimiento de la acción del swarming es completamente desinteresado, superfluo y como si no tuviese un objeto claro y de importancia, sino al contrario fuese poco analizado, sin reflexión alguna y sin un objetivo claro y fuerte al que perseguir. Es un movimiento totalmente dependiente que no es capaz de actuar y ser hasta ganarse la simpatía de sus futuros seguidores, a los que Ugarte llama el quién. A mi parecer este tipo de ciberactivismo se deja llevar más por el actuar por actuar que por un ideal concreto que se quiera exponer y luchar por él, es una rebeldía sin causa.

El ciberactivismo hoy se basa en el desarrollo del empoderamiento de las gentes que se da a través del transmitir y contagiar esa cultura a la comunidad que será la encargada de lograr que pueda o no moverse y desarrollarse.

Aparte el ciberactivismo, como hijo de la cultura hacker, permite la inclusión de cualquiera a través del mito del hágalo usted mismo, es decir, de la potencia del individuo para generar consensos y transmitir ideas en una red distribuida, de otra forma, cualquiera puede compartir grandes aportes a través de un disciplina autodidacta que permite a través del compartir de las ideas enriquecimiento y educación constante que genera desarrollo.  En últimas la idea puede resumirse en: desarrolla herramientas y colócalas a disposición pública. Ya habrá quien sepa qué hacer con ellas y tú sabrás darle un uso a las que te compartan.

Ugarte considera como ciberactivista a ese alguien que utiliza Internet, y sobre todo la blogsfera, para difundir un discurso y poner a disposición pública herramientas que devuelvan a las personas el poder y la visibilidad que hoy monopolizan las instituciones. El ciberactivismo  pretende proyectar opciones de futuro desde lo que se vive, de manera inmediata sin buscar anular otras posiciones, al contrario Invita a sumarse sin diluirse, busca la conversación, no la adhesión.

Entonces, el ciberactivismo parte de aquel interés de compartir la expresión sin intentar hacer aceptar a los demás una verdad global única, pues puede vivir en la diversidad y en un plano de opuestos. Es por esta razón que este relato se hace aceptable desde la posmodernidad, porque su acción y su relato no pretenden ser el cierre de nada, sino al contrario servir de punto de vista abierto a ser complementado.

En el ciberactivismo no existe un solo destino, pues relata lo colectivo desde lo común, desde la capacidad de generar nuevos consensos que a su vez puedan ser disensos, que impliquen entrar en nuevos juegos y nuevas experiencias que muchos o todos en una red entiendan como una mejora.

Es en este punto donde el ciberactivismo necesita reflexionar si tener un punto de vista y dejarlo a disposición pública es igual a compartir y generar una acción política real o son solo ideologías personales que no pasan de ahí, ni trascienden realmente en un poder comunitario que busque un foco u objetivo específico.

5. Ciberturba

Nacen en la periferia de las redes informativas, no en su centro y solo pueden ser exitosas en la medida que se basen en una propuesta real que se desarrolle exprese y articule sus necesidades y no en una cadena de mensajes vacíos.

En las redes distribuidas el centro emerge como consecuencia del propio suceso. Entonces, es la red social en su conjunto la que practica y hace crecer el ciberactivismo, desde la periferia hacia el centro. El ciberactivismo no es una técnica, sino una estrategia. Se hace ciberactivismo cuando se publica en la red–en un blog, en twitter, en facebook o en un foro, hasta en un mismo mail– buscando que los que lo leen avisen a otros.[7]

Sin embargo, creo que es difícil ahondar en que hacen los otros con esa opinión que surge a través de ello. ¿Se adhieren por simpatía o realmente se integran a la acción? ¿Cómo lograr que esa simpatía y acción se pueda medir en la realidad, que no sea más que una marcha adhesiva o en términos virtuales, una viral o un spam? En este caso, es posible que la inmediatez que brinda la herramienta, Internet, no permite la profundización y análisis necesario de las miles de propuestas que se presentan a diario y termina pasando de la acción política a una moda pasajera que dura mientras la ciberturba.


Ugarte propone  dos formas de estrategia. La primera es la lógica de campaña: construir un centro, proponer acciones y difundir la idea. La segunda es iniciar un swarming, un gran debate social distribuido con consecuencias, de entrada, imprevisibles. Para Ugarte el éxito se verá reflejado en la segunda propuesta, pues  el proceso deliberativo desembocará espontáneamente en una ciberturba o en un nuevo consenso social, haciendo que exista una renuncia de partida al control de las formas que en cada fase vaya a adoptar el proceso y a la posibilidad incluso de abortarlo, para que pueda generar un desarrollo real tomando su propio curso.

No es fácil iniciar un proceso así y debe encontrarse bien argumentado o argumentarse en el proceso para evitar su caída, ser claros al expresar lo qué se quiere, cómo lo lograrlo y con quién o contra quién se va a enfrentar, haciendo necesario que sean evidentes los objetivos, los medios y las causas y sobre todo, los destinatarios últimos de la acción. Sin embargo, al imprevisibilidad que lo hace espontaneo y no controlado impide mantener un argumento y un objetivo evidente y claro lo cual hace el discurso sobre el swarming un poco contradictorio y confuso.

Por otro lado, los blogs son creadores de discurso personal, pues descubren de forma dinámica la identidad de su autor, a través de sus relatos y reflexiones que con el tiempo muestran un aprendizaje y maduración de sus ideas. En este sentido, en comunidades o nichos específicos la generación de una contextopedia es, por tanto, un espacio personal o corporativo dedicado a definir términos habituales en el blog, conclusiones que se consideran ya alcanzadas y debates cerrados. Es una bitácora colectiva y de diversidad ante todo. Algunos casos exitosos de contextopedia son las wikipedias, o el mismo flickr, los cuales demuestran que lo importante no es el cómo sino el fin último, el para qué.

En cuanto a esto, creo que  se debe tener cuidado con la generación de oligarquías que a través de los usuarios pasivos generan adhesión a determinadas corrientes ideológicas. La posibilidad de escape se encuentra en la acción misma que permite mantenerse explorando constantemente adquiriendo conocimiento que permita tener el criterio para escoger hacer parte de la comunidad con la que más se pueda identificar y no caer en hacer parte de aquella oligarquía que pretende nuestra adhesión y no participación. De esta manera podemos ver la importancia de aportarle a la red con el fin de generar nuevos lazos que  permitan intercambiar datos y encontrar nuevos nodos más desarrollados.

6. Bricolaje digital.

Es el reciclaje de los materiales en red que permite el intercambio de datos constante y desarrollo de nuevas ideas. Hay que tener claro que una cosa reside en el bricolaje y otra cosa muy diferente es la adhesión o copia de diferentes estilos de vida encontrados en la red. En el bricolaje la clave reside en el ambiente colaborativo donde todos los usuarios comparten y transforman contenidos propios y ajenos. Por eso son generadores de abundancia: cada usuario realiza su propia síntesis, su propio bricolaje para obtener un output personalizado al que él mismo aporta. Y por eso también requieren formas de propiedad intelectual no restrictivas, cuando no directamente el dominio público.

7. Conclusiones

La red está transformándose, multiplicándose y dándole la posibilidad a cada usuario de compartirla y añadirle datos valiosos que cualquiera puede aportar desde cualquier punto de vista y a su vez, tomar ventaja por su proceso distribuido.

Sin embargo, se supone que la teoría de la pluriaquía de Ugarte sería el ideal utópico de la democracia, en el cual es una gran masa la que se suma a las ideas o proposiciones de unos cuantos. Entonces, cabe preguntarse si esa red distribuida de la que habla Ugarte no podría llegar a infectarse y corromperse de la misma manera en que la democracia instauró el acaparamiento del poder a través de un grupo de nodos o grupos más unidos o conectados que lograban manipular y simpatizar a los menos unidos o conectados.

La blogosfera como medio de comunicación para las comunidades, logra que lo personal se vuelva de interés global pero a la vez local, es decir, que se desenvuelva bajo la lógica del nicho o las pequeñas comunidades. Entonces, las grandes revoluciones de la actualidad, no son más que pequeñas revoluciones personales y anónimas.

El ciberactivismo es una estrategia para formar coaliciones temporales de personas que, utilizando herramientas de esa red, generen la masa crítica suficiente de información y debate para que este debate trascienda y la blogosfera salga a la calle o se modifique de forma perceptible en el comportamiento de un número tentativo de personas. Es decir que es un herramienta de participación para desarrollar o fomentar el activismo político, más no es la esencia del activismo político.

Aunque en el ciberactivismo todos son aptos e importantes para el proceso, le hace falta poder de fondo, argumentos e ideales fuertes que puedan luchar contra esas miles de ideas y visiones de mundo dispersas que se encuentran en la Internet.

Este es el caso del swarming, en el cual resulta contradictorio el ideal o la importancia del movimiento que radica en la esencia, la reflexión y el trasfondo, pero aún así, el desenvolvimiento de la acción del swarming es completamente desinteresado, superfluo y como si no tuviese un objeto claro y de importancia, sino al contrario fuese poco analizado, sin reflexión alguna y sin un objetivo claro y fuerte al que perseguir. Es un movimiento totalmente dependiente que no es capaz de actuar y ser, hasta ganarse la simpatía de sus futuros seguidores, a los que Ugarte llama el quién.

Es necesario pensar en las relaciones sociales de una manera completamente nueva, alejada de mitos que hablan de una separación de la vida real con la digital, cuando debe ser entendida como que las herramientas digitales son solo una representación de la vida real, como en su momento lo fueron la televisión, los libros, entre otros.

Vivir y comunicar en red supone aceptar y vivir en diversidad. Pero no significa, vivir en el consenso que lo único que traerá será la homogenización y estancamiento del desarrollo sino al contrario generar espacios en los que los enfrentamientos sean una constante que permite conocer nuevas formas de mundo, para compartirlas, criticarlas o generar nuevos disensos.

Con la primavera de las redes se puede concluir que el futuro no es un lugar lejano que debemos esperar suceda a través de la toma de decisiones de algunos centros, sino al contrario un lugar cada vez más cercano el cual podemos permear y definir desde lo local, desde la comunidad o nuestro nicho de acción. El futuro en la red son datos compartidos que hacen emerger una ciberturba que cambia de rumbo y enriquece nuestro mundo.




[1]Considerado uno de los padres creadores de Internet. Fue el creador del sistema de codificación de la información en paquetes para facilitar su envío y su adaptación a la red del proyecto Arpanet, precedente de Internet.
[2] Página 39. El poder de las redes. David de Ugarte. Editorial Biblioteca de las Indias. Madrid. 2007.
[3] Página 43. El poder de las redes. David de Ugarte. Editorial Biblioteca de las Indias. Madrid. 2007
[4] Página 44. El poder de las redes. David de Ugarte. Editorial Biblioteca de las Indias. Madrid. 2007
[5] Página 52. El poder de las redes. David de Ugarte. Editorial Biblioteca de las Indias. Madrid. 2007
[6] Página 64. El poder de las redes. David de Ugarte. Editorial Biblioteca de las Indias. Madrid. 2007
[7] Página 73. El poder de las redes. David de Ugarte. Editorial Biblioteca de las Indias. Madrid. 2007